Estuve en sesión toda una mañana, un medio día fresco, lleno de risas y mucha buena energía, como hacía mucho tiempo no tenía la oportunidad de vivir. El tiempo pasó volando. Se requería que los retratos de mis dos "modelos" transmitieran esas ganas de pasarla bien, y la verdad confieso que mi trabajo fue mínimo. Eran dos señoras, una que podría ser mi hermana y otra mi mamá, llenas de energía y que dieron lo mejor de ellas, dejando a todos en el set admirados de su capacidad de responder a la directrices que les iba dando. Tengo que decir, que han sido mis mejores modelos en mucho tiempo.
La verdad es que para hacer el trabajo que me asignaron se requería, como es de esperarse, ser un buen fotógrafo, dominar no solo la técnica, sino esa dirección y conexión con el fotografiado que es tan importante en un retrato, que siempre busca transmitir emociones y personalidad. Pero en este caso, eso no era lo más importante, de verdad que no. Mis modelos no fueron actrices, ni talentos de una agencia de casting, sino personas que se ofrecieron para representar en esas fotos el único papel que es realmente importante: ser ellas mismas. Ellas son para mi, más que modelos que tuve que fotografiar, modelos a seguir. Son pacientes terminales de cáncer con una actitud admirable.
Ese día, entonces, me reafirmé lo que siempre decimos cuando queremos sermonear a alguien pero que realmente no lo conscientizamos: de verdad no hay derecho a quejarse, a andar de mal humor por cualquier bobada, a amargarse la existencia por otros; no vale la pena porque estamos aquí de paso, es sólo un suspiro y cada minuto merecemos dedicarlo a apreciar lo que tenemos sin pensar en lo que nos falta. Dejar huella, dejar legado.
Más que con mis ojos, miré a través de mi lente con la emoción y la alegría que merece la vida. Bien lo dijo mi querido amigo Gil Montaño, cuando se refirió a su trabajo en la cobertura fotográfica de los recientes eventos en Amuay: "Lo primero que tuve que empacar para venir para acá, fue el corazón", y yo pude reafirmar ese pensamiento que siempre he tenido presente: mirar con el corazón, por más cursi que suene, es lo que siempre debemos hacer.
Y no es diferente para los fotógrafos: los ojos, así como la cámara, son sólo un instrumento. No se dejen engañar.
Este post va dedicado Eleazar por permitirme recordar :)
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| Desenfoque intencional |


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