Vaya que el tiempo pasa ...

lunes, junio 23, 2008

En estas mis ideas de retomar, refresco las letras tiradas y encuentro historias que me parecen ajenas. Sin más releo y mientras repaso las líneas me doy cuenta que si, que recuerdo, aunque el tiempo haya pasado de aquellos días cuando pensaba que la felicidad no era un hábito que se me diera fácil.  Refresco sin pretenderlo aquellas horas -  quizás días, meses, años - de dependencia absoluta y miro con más rencor las huellas irreversibles que dejan algunas historias.  Irreversibles dije?... sí, irreversibles.  Que no por hacerse una la loca desaparecen así no más.  Por aquellos días no eran las imágenes mi manera de expresarme, sino las letras... y porque dejarlas?.   Recuerdo las palabras que me dijiste alguna vez, si... tu, el que soñana tener a mi lado y ahora a mi lado sueña: "Solo escribes cuando estás mal"... Sí, solo que le cambiaría el verbo, porque es hora de cambiar algunos paradigmas.  Solo "escribía" cuando estaba mal.  Me propongo escribir de todo un poco, y verdaderamente tirar letras porque si, porque me da la gana, porque me queda algo de irreverente y de querer deslucir las perfecciones.  Espero pues funcione de veras... 

La cosa pasa más o menos así...

martes, octubre 03, 2006


Me despierto en automático, doy un par de vueltas en la cama para espantar el insomnio, cubro mi cara con las sábanas, ahí debjao se siente seguro; abro los ojos en esa semi oscuridad y ahí estás, intacto en mi mente, instalado cómodamente , y ahí viene el vacío en el estómago. Trato de esfumar el hueco que siento con las manos, como si se tratara de una nube de polvo y no funciona. Veo en la mesa el teléfono como si de ahí pudiera sacarte convocando un acto de magia y me siento tonta e inválida por no poder desprenderme de esta necesidad de tu voz a toda hora. Parpadeo y sacudo ese pensamiento. Pienso en si hoy el "mousse-matte" de Maybelline me pondrá piel de photoshop para entrar en tu vida de imágenes digitales. Me rio sola de ese absurdo y pongo un pie en el piso, que - ¡que cosa! - sigue ahí. Pasan los olores del café y la pasta dental; la ducha y el ropero; el tráfico y los semáforos. Y heme aquí escribiéndo haber si encuentro alguna señal de que el día comenzó. Me doy cuenta que extraño tu alma; al cuerpo sólo mándale saludos porque recién lo ví ayer y le pedí que se cuidara. A tu esencia, si la ves, dile que yo sigo aquí, con la esperanza de guía y amándola. Que tengan un buen día.

Bien lo decía Walter Riso ...

jueves, septiembre 21, 2006

La mujer de la terapía desapareció por un rato. Quedó, más en la mañana que entrada la tarde, ese ser débil y dependiente, aferrándose a la tabla de salvación que proclama tener - vaya que suerte que tienen algunos! - desgarrada y lloriqueando. Bastó verla en el espejo para burlarme de ella, vaya que cosa, pobre angustia la de la inseguridad. Del otro lado de la línea telefónica el lado femenino, cada vez más masculino, obligándome a crecer. Se repite esa historia, la veo claramente.... Sigo identificando cuando mi yang se manifiesta y lo cubre todo, abusando de mi ying a toda máquina.
 

Seguidores

Lo digo en 140