25 historias

viernes, diciembre 26, 2014

Ibamos las dos solas por carretera, mi hija y yo, en un viaje que nos inventamos por los Estados Unidos en Septiembre 2014. Arrancamos en Atlanta y subimos por toda la costa Este hasta de llegar a Boston y de vuelta por el centro del país y a través de los bosques. En el trayecto nos planteamos conocer y fotografiar a un desconocido, al menos uno por día.

La idea era llegar a los lugares que visitamos, por primera vez, donde pasaríamos horas o máximo un día o dos, entrompar y conocer a alguien, compartir un poco con las personas del lugar, una manera de conocer no solo el espacio geográfico, sino a su gente.  Lo hicimos con la cámara del celular, que es la mejor cámara que teníamos (la que siempre tienes encima), entonces resultó en un proyecto Lo-Fi que compartíamos diariamente por Instagram.

Confieso que fue complejo, sobre todo porque nuestras características personales son complejas también. A pesar de lo que piensan muchos, mi hija y yo somos bastante tímidas y retraídas en lugares nuevos. Conocer y retratar a desconocidos debe provenir de una decisión propia y responsable, ya que generar esa conexión que hace del retrato algo especial es un don en tan corto tiempo es algo que se tiene o no se tiene; hay quienes lo hacen de modo muy natural, se les da eso de conversar abiertamente con todo el mundo, y rápidamente "meterse a la gente en el bolsillo" como dicen por ahí, luego tomar una cámara e inmortalizarlos.

Debo corregir algo: dije que generar esa conexión especial es un don "que se tiene o no se tiene". Pero hoy día, después de conocerme, haber vivido la experiencia con desconocidos como un ejercicio para confrontar lo que considero una de mis limitaciones y consciente de que no cuento con naturales habilidades para conectarme con la gente rápidamente, me hizo entender que soy una persona muy empática, y que abrazar esa capacidad me hace capaz de poder conversar, colocarme en la situación de otros y deslastrarme de lo que siempre he pensado es un obstáculo. Así que no tendré un regalo de dioses, pero sé como apoyarme en mis fortalezas.

Cada vez que veo un bello retrato, bastante cercano y le pregunto a su autor cómo se llama la persona retratada y no sabe responder, sufro una pequeña decepción. Quizás no sea un pecado, pero algo en mi piensa: "Que bonito que ese rostro tuviese nombre". Robarle una foto a un desconocido, lo he visto mucho. Hacer retratos en la calle, también. Involucrarte, conocerlo, y poder retratarlo bien, poco. Este pequeño proyecto de imágenes móbiles me dejó (más allá de la imagen) un aprendizaje  de clase mundial. 

Justo en este año una de esas historias con rostro y con nombre, la primera foto que acompaña este post, será publicada junto a muchas otras en un libro de emprendedores venezolanos y que será editado por Banesco Banco Universal e Igers Venezuela. Entonces creo que valió la pena el esfuerzo, no por haber ganado, sino porque la historia de Lisa, la venezolana que abrió una arepera en Atlanta, ahora será conocida por muchos gracias a esa iniciativa y eso me alegra un montón.

Dejar una huella en estos ahora no tan desconocidos, y que ellos dejaran algo en mi fue lo más bonito de todo este pequeño proyecto. Por eso creo que vale la pena juntar el resto de las historias y que trasciendan quizás un poquito más allá. Por eso se las dejo aquí; acompaño cada foto con la historia y con algo que aprendí acerca de tomar fotos a desconocidos.

Gracias por verlas y compartirlas.

Dedico esta publicación a Claudi Carreras, quien por allá en el 2012 en la revisión de portafolios de Descubrimientos PhotoEspaña de ese año me sugirió que la siguiente vez que visitara USA buscara y fotografiara latinos y sus historias, y que le enviara el resultado. Lamentablente no viajé más, hasta este año, por esas tierras.  Claudi estaba editando el libro LATINO U.S.: COTIDIANO por esas fechas.  Lo recordé mucho cada vez que conocí y retraté la historia de algún latino.

1/25: Ella es Lisa, vive en Atlanta y allí fundó Arepa Mía una arepera que tiene un exitazo y que ya tiene dos sucursales. Me enamoró su sazón, que ella misma estaba en la cocina, y que estando botada por esos lados me hiciera recordar un poquito a mi Venezuela. A Lisa le pedí amablemente un retrato para publicarlo en mi Instagram y me regaló esa sonrisota, por lo que aprendí que la sinceridad siempre es lo mejor para ganarse la buena voluntad y un retrato de un desconocido.

2, 3 y 4/25: Ellos son los hermanos Jermain, Jeremy, y Jersey. Desde 1956 su familia vende "barbacoa" en Eastpoint, Atlanta. Su puesto está en una carretera en el medio de la nada pero el olor es delicioso, llevan el horno en una camioneta y ahí se instalan. Al saber que era venezolana dijeron varias palabras en español y rieron tratando de recordar qué cosas recordaban, me di cuenta que el  humor es un factor diferenciador, rompe hielos y abre puertas, la risa es definitivamente un conector con personas desconocidas.

5, 6 y 7/25: Clever y Raquel viven en Atlanta desde hace 3 años, el es de Ecuador y ella de México, se conocieron en USA y se hicieron novios. Nati, la mamá de Clever vive en NYC y los visitó por unos días, "rápido porque tengo que seguir atendiendo el negocio". Allá en NY ella vende ropa. Hablar el mismo idioma nos acercó, estabamos en el mismo lugar y al escuchar que eramos hispanos fue automático que empezáramos a hablar, así que hablar en mi idioma sin pretender ser de otro país o dominar un idioma extranjero fue el factor que me hizo ganar esta foto.

8/25: Marcelo tiene raíces latinas, pero de hace más de tres generaciones. Originario de Detroit se mudó a Orlando y después a Atlanta por sus estudios en SCAD (Savanah Collegue of Arts and Design), trabaja como mesero. Encontrar en común con mi hija su amor por las artes fue nuestro punto de conexión, a partir de ahí la conversación se hizo más personal y tornó en este bonito recuerdo. Aprendí que buscar puntos en común con esa persona que acabas de conocer definitivamente es el inicio de una buena conversa que seguramente terminará en un buen retrato.

9/25: René es suizo, su esposa nicaraguense. Vino a Atlanta hace 18 años por las olimpiadas y se quedó. Trabajó en escuelas y ahora es guía de turismo en el centro de la ciudad. Habla perfecto español y ahí de nuevo estuvo la conexión, en el idioma. Cuando hablamos y nos contó de su esposa latina, no dudé en decirle que eramos de Venezuela y empezó a hablar un español pulido y limpio. Fue lindo hablar con este suizo latinizado en Atlanta.

9/25: Ronald es cantautor de reggeae. Originario de Saint Thomas, visitó Venezuela de pequeño y ahí fue donde nos quedamos enganchados hablamos, encontramos en común esa visita a mi país y le preguntaba sobre su experiencia. Se mudó a Atlanta para grabar su CD, dice que es una ciudad amable con la música, como cualquier ciudad sureña de USA. Su meta es ganar un Grammy. Otra vez, las experiencias comunes nos unen, nos conectan y aunque no lo creamos, son más de las que pensamos.

10/25: Mario es mejicano, de Acapulco. Llegó a Arizona muy pequeño y tiene 6 años en Atlanta. Dice que "acá en Georgia son muy estrictos con las leyes" en un español con acento raro que denota que no lo habla muy seguido. Nos cocinó en el cumpleaños de mi hermano, el cumplía con su trabajo y debía hablarnos, pero cuando empezamos a a preguntarle sobre su historia personal se sorprendió. "Acá nadie se preocupa por quien eres"; conectar emocionalmente me sirvió para sacarlo un poco de su timidez.

11/25: Alfredia fue nuestra compañera de mesa, norteamericana, sureña de Missisippi. Desde hace 31 años enseña inglés como segunda lengua y nos cuenta que casualmente este año ha tenido muchos alumnos venezolanos. Menuda y sonriente fue feliz durante todo el rato hablándonos a sus anchas de su amor por la docencia. Escucharla con atención nos hizo entrar en confianza y finalmente permitir que nos regalara un retrato espontáneo.


12/25: Richard nació y creció en Washington, dice que toda la vida siendo vendedor informalde agua en las cercanías del Congreso le ha llevado a conocer mucha gente. No piensa que sea cierto que USA sea un país de oportunidades, sino que cada quien se las construye, no importa en el país en donde esté. Richard tenía muchas ganas de contar su historia y él nos pidió el retrato, quería trascender de algún modo y ahí estuvo la clave.

13/25: A Brian lo conocimos en una estación de servicio antes de entrar a Nueva York. El se nos aproximó para llenar el tanque y le pidió una canción a mi hija Ariana en el ukulele. Contento cantó e hizo su trabajo, al terminar nos bendijo y solo le pedí una foto. "¿Cuál es tu historia Brian?", pregunté;  "Nacido y criado en Jersey, es todo. Dios las bendiga otra vez". A veces sobran las palabras y no es mucha la conversa. No había que decir mucho para saber que la canción que mi hija había tocado había sido lo mejor que había pasado en el día de nuestro nuevo amigo. Saber entender cuando no debemos preguntar más, también es clave cuando nos aproximamos a un desconocido.


14/25: Trás la máscara de Elmo los ojos de Victor se iluminaron cuando le pregunté su nombre y su historia. Siempre había tenido curiosidad por lo que hay detrás de los muñecotes de Times Square. Seguir ese instinto me hizo acercarme y preguntar; nos contó que es peruano y allá trabajaba en las minas pero decidió aventurarse hacía 4 años en norteamerica siguiendo a varios amigos que le decían que sería estupendo. No fue así. Hoy vive en una habitación compartida con varios en New Jersey, gana lo suficiente para pagar eso y comer. Dice que no puede volver a Perú. Su abrazo de despedida fue cálido y sentido, no tuvo problema en regalarnos un retrato con su rostro descubierto que no es lo que usualmente le piden los turistas.

15/25: A José le dicen Pancho, es puertoriqueño con 50 años en Manhattan. Lo conocimos mientras pescaba en el East River Park. Lo que me acercó a el fue una purísima curiosidad, necesitaba saber si realmente se podía pescar algo en ese río y si era comestible. José se ríe y me contesta que lo que se pesca no es para comer, que es algo recreativo y practica lo que llaman "catch and release" (atrapar y soltar) que además es algo exigido por la Ley. Pasa sus tardes así, bajo el sol en las riveras de ese pedazo de mar que llaman río.

16, 17 y 18/25: Ellos son Fred, Gino y Big Daddy, hacen Hip Hop y venden discos en la calle. Hacen música desde chiquitos. Gino tiene familia hondureña, Fred y Big Daddy norteamericanos puros según ellos, del Bronx. Ellos trataban de vendernos discos, nosotras les sacamos sus historias y les pedimos retratos. Realmente aprovechamos una oportunidad natural que surge en las calles de Nueva York, donde los extraños se aproximan a ti.

19/25: Yona fue nuestro casero en nuestra estadía en Nueva York. Digamos que fue un desconocido/conocido. Nació y creció en Brooklyn y luego su familia de origen argelino pudo comprar apartamentos y alquilar inmuebles. De eso viven. Hasta que nos fuimos solo nos habíamos comunicado por correo y quise romper esa comunicación virtual con una conversación amena en la que supe que le gusta el rock, la música, el vino, y las veladas tranquilas en casa. Finalmente fue feliz con su retrato, y yo también.
20/25: Everenize o Capitan Mack como prefiere que le digan es uno de los muchos trabajadores del Freedom Trail en la bella ciudad de Boston. Es bostoniano, Licenciado en Historia Norteamericana, da clases en la Universidad de Massachussets y desde hace 6 años decició trabajar como uno de estos personajes que guía a los turistas por los sitios más emblemáticos de la ciudad y les cuenta su verdadera historia de una manera divertida. Piensa que los libros están llenos de versiones de la historia y por eso con buen humor se encarga de desmentirlas una a una. Mostrar interés, lo cual fue auténtico, en su labor fue algo que hizo que conectaramos rápido y pude sentir el orgullo, que además muestra en su retrato, de ser profesor.

21/25: Su nombre es Cjaiilon, pero le dicen Snap Boogie lo cual es mucho más fácil de pronunciar. Baila en las calles y realiza un performance que incluye acrobacias y algo de humor. Es bastante tímido, pero cuando se mete en su personaje bailarín y logra otra energía cambia completamente. Su sueño es juntar dinero para estudiar y abrir un teatro propio; su proyecto es baeutyinthestreets.com y fue sexto finalista de la última edición del concurso America's Got Talent. Pedirle una sonrisa rompió el hielo de inmediato entre nosotros, se desarmó en su personaje y me mostró al verdadero chico de la calle. Al final de la conversación solo dijo "No se como despedirme, así que solo dame un abrazo", y así fue.

22/25: Vladimir es artista de globos, lo vimos en Boston Common y fue inevitable acercarnos. Con su amabilidad logró alegrarle el día a mi hija. Además de hacer globos, hace body painting y ha participado en concursos internacionales de escultura con globos que son increíbles. Es bostoniano de pura cepa.

23/25: Ella es la simpatiquísima Lauren, trabaja en un restaurante de comida country. Tiene solo 20 años y estudia Educación en Literatura y lo que desea es dar clases a personas especiales para lo que debe hacer un doctorado y por eso trabaja desde muy temprano. Su pueblo natal es Allentown en Pensilvania, donde la conocimos. A ella le conté la historia de nuestro reto de retratar desconocidos, y con gusto me regaló su estampa. 

24 y 25/25: Janet y Jim son amigos y viven en Maryland que es la ciudad natal de Jim que habla un poco de español porque su mamá es boliviana. Janet es de Barranquilla, Colombia y tiene 8 años en USA. Jim ama el parque y nos contó que de pequeño solía acampar con sus padres. Aceptaron nuestra invitación para compartir la mesa de almuerzo, una comida siempre junta las voluntades. En la foto mi hija Ariana, mi cómplice en esta travesía.

0 comentarios:

 

Seguidores

Lo digo en 140