Mostrando las entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas

La otra cara del fotoperiodismo

sábado, febrero 22, 2014

Ser padre o madre y fotoperiodista no es una tarea para nada fácil. Para quienes eligieron el camino de contar lo que pasa en las calles a través de imágenes, enfrentarse diariamente a la compleja decisión de ir a cubrir conflictos o sucesos y dejar a la familia en casa, es rutina. Porque no hay duda, el fotoperiodismo es un trabajo de alto riesgo y hoy día juega un papel muy importante, especialmente en Venezuela, con el bloqueo de información al que estamos sometidos desde los sucesos del 12F que han desatado protestas en todo el país y la censura de parte del Gobierno venezolano. Estos profesionales del lente nos traen imágenes de las cosas que no transmiten los medios tradicionales en el país, y es a través de las agencias de noticias internacionales que tenemos acceso a lo que sucede.  Pero al mismo tiempo se han convertido en el objetivo de ataques, persecusiones y maltratos. A la fecha, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa reporta que desde el 12 de Febrero unos 32 trabajadores del medio han sido objeto de violencia o arrestos, entre ellos, 6 fotoperiodistas.

En algún momento de la carrera de todo fotoperiodista se presenta esa disyuntiva y esa medición del riesgo versus la integridad personal y como afecta esto a las familias, sobre todo a los hijos. Para cada quien el asunto es distinto, las motivaciones diferentes y la manera en como se maneja esta difícil decisión cambia de familia en familia. Aquí recojo tres testimonios cercanos, de tres amigos y colegas.

Marco Bello: Yo sé que ella me entiende y me apoya 

"... y entonces, cuando algún día mi hija Emma me pregunte sobre estos años:
- Y tú, ¿Qué hiciste?
Responderé
- Fotos"
Leído en el muro de Facebook de Marco
 
Protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Caracas 19 de Febrero 2014. Foto por: Marco Bello
Marco es el papá de Emma, con una pasión que le brota por los poros también es fotoperiodista independiente desde el año 2011 y hace trabajos para la agencia Reuters. Antes de eso es esposo de Eva Marie, también fotógrafa documentalista. Cuando empezaron los eventos en Caracas desde el 12F y pensó en salir a la calle a hacer fotos lo primero que pasó por su mente fue cómo hablar con su esposa. "Yo sé que me entiende y me apoya", me dice, "pero siempre es difícil ese primer momento de pedir permiso". "No me dijo nada, hay un lenguaje indirecto entre nosotros y sentí su aprobación. No dijo que no, no dijo que me cuidara, no en ese momento". Marco piensa que siempre se pueden negociar esas salidas a la calle, pero nunca lo haría si su familia le pide que no lo haga, cosa que no ha pasado hasta ahora.  "Cuando llego a la casa busco a Emma, si estoy a tiempo hacemos nuestra rutina de baño. Luego le cuento a Eva los detalles del día mientras vemos las fotos y las anécdotas de lo que me pasó en el día, trato de contarle las más graciosas".

Cuando está en la calle Marco no piensa mucho, tiene mucha ansiedad por la incertidumbre y la espera porque empiece todo. "En lo que arrancan los eventos más complicados y peligrosos la adrenalina se encarga de mantenerte alerta", dice. Cuenta que los fotoperiodistas son muchos en la calle, y nunca están solos, no deben estarlo, andan pendientes cuidándose unos a otros. Hacer fotos para este papá fotoperiodista es una manera de decir "Yo estuve allí y esto fue lo que vi", en una versión resumida que siente se queda corta. En el caso de San Cristóbal, hoy día militarizada, Marco hizo un llamado en Facebook para hacer un grupo e ir a documentar. "Me llamó mucho la atención una foto que vi con fuego en muchas partes de la ciudad, prácticamente en cada esquina. Hay una parte del cuento de la que no nos estamos enterando pero que necesita ser contado. Allá está muy fuerte la cosa; sabemos más de lo que está pasando en Kiev que lo que pasa en nuestro país". Lo que lo mueve a tomar fotos es la curiosidad. "Quiero saber y quiero contar. No sé si al mundo entero, eso me suena grande. No sé si trascienda. Es eso, curiosidad".

Cuando hablo con Marco sobre Emma y cómo hará cuando sea más grande muestra preocupación. "Creo que habrá una etapa entre niña y adolescente en la que entenderá el peligro y el miedo y entonces tendré que explicarle, que no va a pasar nada o que por lo menos haré todo lo posible por estar bien, por cuidarme. Negociaré con ella como hago con mamá, y cuando sea no, pues es no. Confiaré en su instinto". 

Eva Marie Uzcátegui: Los dos no podemos salir 

"Hay días en los que dejar a Emma es bien difícil … hoy es uno de esos" 
21 de Febrero. Leído en el muro de Facebook de Eva Marie Uzcátegui.

Sin Título. 18 de Febrero 2014. Instagram de Eva Marie Uzcátegui
Eva me mira con ojos tristones. "Ay cónchale que difícil hablar de eso. Me dicen que no le de permiso, pero ¿cómo hago?". Cuando Marco sale de casa Eva se ocupa de sus cosas y ayuda a organizar las de Marco, da clases de fotografía, gerencia proyectos y hace fotografías de eventos sociales, me dice que también está pendiente de sus "pollitos" que son sus grandes amigos Carlos Rawlins y Leo Ramirez, fotoperiodistas también; pero por encima de todo eso se hace cargo de Emma. "Estos días la he llevado a la guardería y me han criticado mucho, que si estoy loca, que soy una irresponsable. Pero yo digo que ahí está bien cuidada y viven familiares cerca que en caso de que pase algo la pueden ir a buscar en minutos. Prefiero eso a que andar con ella en la calle cuando estoy trabajando". 

Cuando le pregunto sobre el tema de Marco como fotoperiodista haciendo fotos en estos momentos me dice: "La verdad es que la decisión es así, alguno de los dos se tiene que quedar en casa, si no fuese él yo estaría en la calle haciendo fotos porque me muero por documentar lo que está pasando". Cuando Marco se va lo encomienda a los santos y la virgen, le dice que se cuide, que se reporte cada hora y pasa lista de todo lo que tiene que llevar: chaleco, casco, máscara; cuando llega siente emoción con alivio, también mucha curiosidad. "Le pregunto todo, que vio, que hizo, a donde fue, que pasó. Me muero de la curiosidad."
   
Marco y Eva se conocieron estudiando fotografía y haciendo fotos. Eva entiende la pasión que eso significa, esa energía impulsiva que es muchas veces indetenible y que lleva al documentalista a fotografiar en situaciones arriesgadas. Por eso entiende a Marco. Por eso ella quiere estar en la calle, pero el solo hecho de pensar que algo le pase y dejar a Emma sola la paraliza. "En mi familia todos están preocupados y me preguntan qué necesidad hay de que Marco esté en la calle. Resulta que más allá del hecho fotográfico para mi la necesidad es el país, nuestro país. Yo creo que hacer fotos es una manera de protestar." Eva desde casa ayuda compartiendo información confirmada en las redes sociales por fuentes que indiquen bien la fecha, hora y lugar de las cosas que reportan. También pide a las personas que sean responsables con la información, sea foto o texto. 


La noche en que Gabriel Osorio, amigo y fotoperiodista de la Agencia Orinoquiafoto fue agregido por la Guardia Nacional Bolivariana, Eva y yo estábamos consternadas y de inmediato hablamos por el whatsapp.  "Marco venía camino a casa y lo llamaron, que Gabriel estaba en Salud Chacao. Le dieron golpes, ¡que impotencia!. Leo también pasó un susto, hay que cuidarse mucho".

Eva manda un mensaje a las mamás que deben quedarse en casa con sus hijos y sus esposos están en la calle trabajando o protestando: "Recen mucho y encomiéndenlos. Negocien con ellos. Es muy difícil decirles que no vayan, y pídanles que se reporten cada cierto tiempo que eso nos da tranquilidad" 

Iván Gónzalez: Primero soy padre, después fotógrafo
"-Mami mami
-Ya va Mati, estoy viendo una cosa, un trabajo...
-De qué?
-Mmmm... De la ciudad hijo
-¿De la ciudad? ¿qué parece como una guerra?"
Leído en el muro de Sara Carolina Diaz, esposa de Iván

Piquete de la GNB en Chacaito. Entrega de Leopolodo López. 18 de Febrero del 2014. Foto por Iván González
Iván es un fotoperiodista sazonado, tiene muchos años de experiencia, ha trabajado como independiente para distintas agencias internacionales, en cadenas noticiosas nacionales y ahora emprende un nuevo proyecto con Editorial Contrapunto. Es un tipo conservador, detallista, sigiloso y de pensamiento profundo.  Cuando le dije que quería escribir algo sobre el ejercicio del fotoperiodismo en estos momentos siendo padre me dijo de inmediato y de modo contundente "Yo no soy la mejor persona para eso, yo me quedé en mi casa. Salí un solo día, pero no pienso salir porque para mi lo primero es mi familia y mi obligación es velar por ellos"; me sentí tan identificada con Iván que le pedí hablarme desde ese lado humano, porque yo, aunque no soy fotoperiodista, sí soy fotógrafa y me persigue esa ansiedad de querer documentar la historia que vivimos a veces sin medir riesgos, que está vez he ahogado por estar con mi familia.  

Este fotoperiodista y docente ha reflexionado bastante sobre el tema. "No quiero ser un héroe, ni hacer una buena foto. Eso se lo dejo a mis colegas que son muy buenos". Iván piensa que saldría solamente si todo se pone realmente difícil y ya no le importara morir. "Cuando empezó todo esto pensé inmediatamente en el 11 de Abril de 2002, y en las guarimbas de Altamira del 2004. Pensé en las consecuencias de esos hechos, en la manipulación mediática, en la autocensura, pensé en mis dos hijos (5 y 19 años) y en Sara mi esposa, mis padres y mis hermanos.". 

Más que como fotógrafo Iván pensó como padre, confiesa que apartó al fotoperiodista que hay en él y su prioridad es su familia. "Por cuestiones de logística me he encargado de mi chamo mientras mi esposa que es periodista trabaja. Además vivimos en Chacao, nos hemos mudado intermitentemente a casas de familiares que viven en otras zonas donde no afectan las guarimbas. Los adultos podemos aguantar los gases, pero los niños no".

Iván y Sara le explican a su hijo diariamente las razones por las cuales hay que salir temprano de clases o porque algunos días no va al colegio, le dicen que hay personas protestando en la calle, que eso produce mucho tráfico en la ciudad y que deben salir temprano para no agarrar cola. No le dan muchos detalles, no dicen palabras como "bomba", "herido", "muerto", "balas"o "perdigones". No maldicen, no ofenden. Me explica que su hija más grande está más afectada, estudia en la universidad y habla con opositores y afectos al gobierno, le impresiona los dos países que vivimos. Salió a protestar en la marcha del 12F y quedó afectada por los sucesos de ese día. No ha vuelto a la calle. Se ha ocupado de las entregas universitarias. "Ayer le dije que la esperanza y la bondad no acaban nunca. Que pensara en ella, en qué quiere, siempre sin perjudicar a los demás. Le pedí que respirara profundo, que rezara por ella, por su familia, por el país y por todos los niños del mundo".

En sus reflexiones me dice que la vida no puede estar hecha de extremos, que somos personas multidiversas, algunas veces piensan que somos buenos, otras veces que somos malos, pero que por encima de todo somos humanos. Por eso entiende al señor que en estos días hablaba con su hija de 17 años por teléfono en un carrito por puesto y le gritaba "¡Déjate de vainas, no vas a salir, te quedas en la casa!" y que al colgar le confesó: "Es mi única hija, la necesito en casa". 

Cuando agredieron a Gabriel Osorio también hablamos. "Menos mal que el estaba cerca de mi casa y mis vecinos lo auxiliaron. Estuve con el hasta las 12 de la noche y corrí a mi casa", me contó. Luego tras una pausa dijo "Que vaina Arlette, yo tengo a mi hijo Matías de 5 años y quiero darle una vida hermosa, sana y productiva". Silencio.  

Así es la vida. Tres caras de una misma realidad. A Marco, Eva e Iván, y a todos los fotoperiodistas que hoy están en la calle fotografiando lo que sucede en el país expreso mi gran admiración y deseo para que siempre estén protegidos, salgan con bien y nos ayuden a dejar constancia de nuestra historia. 

Son seres humanos como tu y como yo, movidos por una pasión impresionante por su trabajo y su familia. A ustedes, estas líneas. 
 

Seguidores

Lo digo en 140