Adiós en primavera
jueves, marzo 21, 2013
Recuerdo perfectamente cuando te conocí. Ya eras una doñita, y yo también, así que quizás por eso la conexión fue inmediata. Cuando entré por primera vez a la casona blanca de Altamira me recibiste meneando la cola y hablando ese lenguaje tuyo tan especial, rito que se repetiría cada día no sólo conmigo, sino con todo el que llegara a La Escuela Foto Arte desde que nos mudamos. Por encima de la piel maltratada por el tiempo, el sol y el ambiente en el que vivías, y detrás de las heridas, tus ojos grandes y aguarapaos mostraban tu belleza y tus ganas de vivir. Estabas muy enfermita, y decidí que debíamos cuidarte. Así fue como un día, llamé a Erika y le dije en un tono conspirativo que debíamos secuestrarte para llevarte al veterinario. Tardamos una semana en planificar la "estrategia" para montarte en el carro y trasladarte, porque por lo grande y pesada Erika y yo no podríamos contigo. Nunca olvidaré nuestra sorpresa cuando apenas abrimos la puerta del carro saltaste y te acomodaste como toda una Princesa en el asiento trasero. Tu nombre no podía ser más acertado. Nos fuimos muertas de risa por todo el camino, nos enamoramos perdidamente y así empezó nuestra historia.
Ya desde el inicio el veterinario nos dijo que tenías muchos problemas, que eras una perrita fina de raza pero muy enferma, y nos recomendó aliviarte - en lo posible - y darte una mejor vida. Vinieron tratamientos, operaciones y varios veterinarios que te conocieron. Siempre fuiste muy dócil porque sabías que te estabamos ayudando, mejoraste un montón, y en cada paso que dimos juntas fuiste fuerte y valiente, dándonos una tremenda lección a todos.
Si alguien me enseñó como verdaderamente se disfruta cada día, fuiste tu, porque a pesar de todo lo que pasaste siempre fuiste tremendamente feliz. Debo confesar que me costaba ponerte carácter, porque por cada una de tus demostraciones de vitalidad, que se convertían siempre en travesuras, lo único que podía hacer era enternecerme y tratar de abrazarte, con el riesgo de que por ser tan torpe me dieras uno de tus famosos cabezazos que más de uno recibió al tratar de besarte, mientras tu, sin entender, correteabas. Yo solo te encontré un gran defecto: ocasionabas en todo en el que te conocía una enfermedad incurable. Era inevitable, todo el que te veía sufría de un flechazo directo al corazón, y a partir de ahí era tu esclavo y solo podía amarte. Por muy cursi que suene, era así, literalmente. Y eso te hizo vivir más feliz todavía, recibiendo cariño y amor de muchísima gente.
Hoy, a pesar de todo lo que luchaste, y todo lo que te ayudamos, llegó ese día que nunca queremos aceptar. El día en el que tu cuerpo no pudo más y pedía a gritos un descanso. Y así como decidimos cuidarte, también decidimos dejarte partir y aliviarte para siempre.
Nunca te gustó el invierno, la lluvia y los truenos te hacían llorar, desesperar y correr debajo del escritorio de Nele. Porque a pesar de los años y lo doñita que eras, siempre fuiste una niña que teme a las cosas que no puede entender, como lo somos todos pero no lo queremos admitir por pendejos. Quizás por eso, inconscientemente, decidimos dejarte ir a un mejor lugar hoy, justo el primer día de primavera, cuando los araguaneyes están amarillitos y los pájaros que te gusta cazar comienzan a hacer nido en los bambúes de la terraza. Habrá quien diga que en nuestro país no hay primavera, pero siempre la hubo para ti Princesa. Entonces este día de cielo azul y viento fresco fue perfecto para irte a donde me iré yo también algún día - espero - y llegarás comiendo mangos y manzanas. Estoy segura que conocerás allá a un señor guapo, de barbita muy arreglada y ojos verdes, muy galán, del cual seguramente muchas estarán enamoradas, que hará algún chiste malo de tu nariz agrietada o tus orejas caídas. A él cuéntale de la escuela, de como su sueño ahora es una realidad, de como me conociste a mi y a Ariana, dile que ella está grandísima y bellísima, que hace fotos igual que él y que sigue siendo mi amigo, como siempre lo fue. No se te vaya a olvidar.
Te amo Princesa.
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3 comentarios:
Que bonitas palabras, sin mas comentarios...
Muy bello. Me hizo llorar.
Muy bello, me hizo llorar
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