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| Mapa de Venezuela |
No soy analista político, ni de cerca, ni de lejos. Soy una ciudadana común que no da cátedras de asuntos que vive como cotidianos, porque las cátedras se me convierten en pura retórica y de tanto repetirlas hasta te las crees. No soy burguesa, oligarca, escuálida, capitalista, fascista. Soy venezolana.
Un buen amigo, un revolucionario de verdad, a quien ayer leí, con dolor, ponerse a la orden de este "líder" impuesto, también me dijo hace poco que era una lástima que la política abarcara todo en Venezuela. Pero, me disculpan, y aquí me quito lo comeflor, ¡tiene que ser así! y negarlo es vivir en una burbuja aislada y fantasiosa, porque las decisiones políticas son las que nos han llevado a una situación en donde no podemos vivir sin tener que lidiar día a día con la pérdida de la calidad de nuestra cotidianidad que tiene sólo un responsable: los gobernantes y la sociedad política. Así que somos seres políticos, y si no lo aceptas, estás del lado de los que permiten que las injusticias ocurran impunemente, del lado de los que se conforman.
Ayer de nuevo metí el dedo, lo metieron también muchos venezolanos, en unas elecciones sobrevenidas, con una oposición motivada pero con muchas cosas en contra, empezando por la manipulación del gobierno desde la emocionalidad y el luto por el difunto líder, la concentración y abuso de poder, el control absoluto de las instituciones, las amenazas, el discurso de odio, el manejo de los recursos económicos a conveniencia, y pare de contar. Con un escenario así, igual la oposición se volcó a la calle no sólo a votar, sino a defender su voto.
Yo voté de nuevo, y sabía lo que vendría, lo que estamos viviendo hoy, no porque sea pitonisa, sino porque era lógico pensar que este gobierno no aceptaría fácilmente la pérdida de terreno, el fracaso de su discurso divisionista; muchos me llamaron pesimista, otros no me lo dijeron pero lo pensaron, los mismos que se ahogaron en triunfalismos y los primeros que dijeron anoche, al conocer los resultados "oficiales", "se acabó esta mierda, me voy del país" y cosas por el estilo. No reconozco que haya ganado el oficialismo, como oposición me uno al "BASTA" de tanto abuso, vamos a contarnos uno a uno y hablar con la verdad. Y ahora debemos enfrentar todos los obstáculos que eso supone, porque no será fácil, nos querrán callar, interpretarán la ley como les de la gana, con un Tribunal Supremo de Justicia comprado y en contra, impugnar será una tarea titánica. Pero será. El que se cansa, pierde, como dicen por ahí.
Hoy soy ganadora, me levanto y salgo a trabajar con la cara en alto, segura de que falta un camino largo y bien duro por recorrer, del cual pretendo ser parte activa y no solo observadora. Seguiré cuidándome, cuidando a mi familia. Estoy clara de cual es la mitad a la que pertenezco, estoy clara que no habrá conciliación posible en mucho tiempo y que habrá más odio de los más radicales de lado y lado. Estoy clara que empezó el principio del fin de muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Estoy clara que los profetas del desastre estorban, sobran, pueden quedarse en su casa porque no los voy a ver ni escuchar. Soy realista, sé lo que viene y estoy dispuesta a vivirlo, a afrontarlo, a vivir lo que sea necesario vivir para empezar a construir otro futuro. Sigo trabajando por mi hija, que tampoco entregará su futuro sin luchar.
Yo voy por la calle del medio, no callo, no olvido, no me rindo, no me deprimo, me involucro, actúo y no tengo que demostrar nada a nadie. Ahora más que nunca ¡SOY RESISTENCIA! y digo con orgullo que soy, como dice Desorden Público, "REBELDE POR SIEMPRE, REBELDE HASTA LA MUERTE".


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