Lo sexual también es político...

domingo, junio 30, 2013

... o la política es sexual, como lo desplegaba el cartel del movimiento "Barricada" que se declaran independientes y sin tapujos hablan de la verdad: "que ninguna de las fuerzas políticas de Venezuela tiene un programa real para combatir la discriminación, violencia material y simbólica, opresión diaria e incluso crimenes de odio que se cometen a diario en el país contra miembros de la comunidad LGBTI" tal y como dice el panfleto que hoy repartían en la Marcha por el Orgullo Gay en Caracas.

Muchos piensan que esta marcha es sólo un despliegue de colorido, belleza, alegría y libertad sólo porque si, porque es un día para que "las locas" - como escuché a un transeúnte - salgan a la calle y las aplaudan. Pero lejos está de ser así. Lo cierto es que estas marchas se realizan - en todo el mundo - para manifestar el deseo de vivir la sexualidad en libertad y por la obtención de iguales derechos que la comunidad heterosexual, reclamar contra la discriminación y decirle al mundo que tener una preferencia sexual o de género diferente no es un pecado.

Y también es un evento bastante político. Camiones de sonido que repetían constantemente un discurso del Presidente Maduro en donde decía que no debe discriminarse a la población por su gusto sexual y que si Capriles es homosexual el no tiene problema, la reconocida Tamara Adrian apoyada por el partido Voluntad Popular y los independientes con pancartas y panfletos que hablan sobre desligarse de oficialismo y oposición para crear un frente único para la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI.

Yo fui, de nuevo, para ser testigo, y esta vez llevé a mi hija de 16 años, que me pidió ir por primera vez siendo que es una defensora incansable de la libertad de orientación sexual de los adolescentes y quería involucrarse con esta experiencia. Llegó llena de energía, contenta, pensando que todo es posible y más resteada que nunca con defender a todo aquel que sea discriminado por su orientación sexual o de género. Por eso y muchas cosas más siempre ella será la persona a quien más admiro en el mundo.

Aquí les comparto parte de las imágenes que hice en digital, las demás se las comparto cuando vaya al laboratorio y revele el rollito en blanco y negro que invertí en esta experiencia. Espero las disfruten y pasen la voz para la defensa de los derechos LGBTI!













Matar un tigre o matar la profesión

jueves, mayo 09, 2013


Dice la leyenda, que la frase "matar un tigre" viene de un venezolano a quien hace muchos años, el patrón de la finca le ordenó un trabajito "rápido y sencillo", y que se lo pagaría totalmente aparte de su sueldo como empleado regular. Tal trabajo era cazar un tigre y traérselo, así que luego de cumplir la órden, le contó a un compañero “Hoy maté un tigrito, fue dinero fácil y rápido“, y así se quedó, por los siglos de los siglos. - Fuente Blog Chocozuela (El Arte de Matar Tigres)

La verdad es que si lo pienso seriamente, matar un tigre no debe ser nada sencillo, al menos para mi que jamás me atrevería a hacer algo que no domino, no conozco y en lo cual no tengo experiencia. Pero lo cierto es que, en el tiempo, se convirtió esta expresión en sinónimo de realizar una actividad rápida, no fija, a clientes poco exigentes y casi siempre por un valor mucho menor a aquel que cobraría cualquier otro con mayor experiencia.

Analizando su origen y uso actual, comprendo perfectamente porque esa peculiar expresión del más venezolano abolengo en la boca de un estudiante de fotografía y referida a un trabajo fotográfico que acaba de realizar me genera cierto tic nervioso en la ceja izquierda. Quisiera antes que nada decir que hay personas muy talentosas y buenos fotógrafos pero que todavía no han adquirido experiencia profesional, por lo que realizar un trabajo de esta naturaleza realmente es una osadía. Aclaro también, que si usted domina el oficio de la fotografía y tiene experiencia comprobable, tiene cierta licencia de mata-tigre que no puedo criticar.

Aquí entonces las 5 frases/excusas que más he escuchado, y las respuestas que he dado, cuando algún alumno me cuenta sobre su hazaña de matar tigres, o cuando lo escucho por los pasillos y me meto en la conversación:

1) "Me pidieron el favor y me dió pena negarme" - la verdad es increíble todo lo que puede hacer un venezolano para ahorrarse unos reales. Pedir un favor es de las costumbres más venezolanas que existe y siempre viene acompañado de un halago del estilo "Chamo tus fotos son arrechísimas, de pana y todo deberías hacerme las fotos del bautizo de mi chamo".  Zas! Te tocaron el ego. Y aclaro que la expresión "De pana y todo" significa "no me cobres o te doy una vainita ahí". Acto seguido ¿cómo negarse?. Entonces te embarcas en esa aventura. La verdad es que responsablemente debes preguntarte: ¿estoy preparado para asumir la responsabilidad que implica hacer las fotos de un evento tan importante en la vida de esta familia?. Ahí lo dejo a tu conciencia. La consecuencia de no hacerse esa pregunta es un cliente que se salió con la suya, que no pagó por un trabajo que tiene valor, y que le va a decir a todos sus amigos que se busque a un pana para hacerse las fotos y que no pague por eso. Que bonito ¿verdad?.

2) "Lo quise hacer para practicar" - ¡que terrible! Un cliente no puede ser un conejillo de indias con el cual puedas permitirte practicar y sobre todo equivocarte.  Hay muchas maneras, y menos arriesgadas de practicar y comenzar a adquirir experiencia. La principal y la que muy pocos fotógrafos buscan es la de convertirse en asistente de algún fotógrafo que realice el tipo de fotografía que deseas desarrollar. Ser asistente provee muchas maneras de aprender y practicar y con el tiempo vas a ir creciendo y adquiriendo mayores responsabilidades hasta tomar la cámara en algunos eventos. También puedes practicar a través de cursos y talleres especializados - si ya has alcanzado mayores niveles - en donde el ambiente es controlado y está permitido equivocarse, justamente para aprender. Con amigos y familiares puedes hacer sesiones de fotos para practicar, ellos lo disfritarán y pagarás tus novatadas sin mayor riesgo, en las escuelas de fotografía puedes alquilar estudio equipado a precios especiales si eres estudiante, aprovecha esta opción, únete a otros compañeros de estudio y pagan entre todos el uso del espacio para practicar libremente. Como ves, hay maneras, no aceptes "matar un tigre" sólo para practicar.

3) "No sabía que hacer y puse la cámara en automático y resolví todo"- lamento decirte que si esta fue la manera de resolver un trabajo profesional estás pisando el terreno de la mediocridad. No porque poner la cámara en automático sea un pecado mortal - que no me lea mi maestro - sino porque confiar a la cámara las decisiones de la fotografía realmente no va a solucionar el asunto más importante que es la visión, la manera de mirar, el enfoque que le des a la fotografía y el manejo de la luz, y parte de eso se consigue tomando decisiones diferentes a las que tomaría la cámara en modo automático. Si estás en etapa de formación justamente estás empezando a caminar por ese sendero del entendimiento de tu propio lenguaje, de resto lo único que harás es repetir las imágenes que has visto en diferentes páginas web de otros fotógrafos sin aportar tu toque personal, además de matar el ambiente de la foto con el flash incorporado a la cámara que se dispara constantemente en condiciones bajas de luz cuando estás en modo automático.  En conclusión empezarás a ser uno más del lote, con fotografías por debajo del promedio, algo poco deseable. 

4) "Creo que la mejor manera de aprender es equivocarse" - puede ser, pero también es la más difícil, la más lenta y, si se trata de un trabajo profesional,  la que trae consecuencias para otros y afecta tu reputación. Cuando una persona contrata a un fotógrafo para que inmortalice un momento importante de su vida, o una empresa lo hace para crear una campaña de su producto, espera el mejor resultado y está invirtiendo dinero y tiempo. Son ocasiones que no se van a repetir, son producciones que requieren de mucha inversión para volverlas a hacer. Es bastante egoísta pensar que puedes equivocarte sin que eso traiga consecuencias. De nuevo hay otras maneras de practicar y equivocarte, como lo comenté en el punto 2)

5)  "Creo que esta es la mejor manera de empezar, sino jamás me voy a llegar a ser fotógrafo profesional" - falso de toda falsedad. La mejor manera de empezar, si quieres dedicarte a la fotografía como profesión u oficio, es estudiar y ser asistente de fotógrafo. El papel del asistente es súper importante, no solo para el fotógrafo sino para ti como formación. Empezando de este modo vas a poder aprender y observar como se mueve todo en el mundo de la fotografía profesional, asuntos que difícilmente se aprenden en un aula. En el aula aprenderás sobre técnicas y como desarrollar tu propia visión y lenguaje, sobre la historia de la fotografía y diferentes géneros, incluso podrás ver algo de teoría acerca de como se mueve el negocio del fotógrafo profesional, pero nunca es igual como estar involucrado. El asistente termina convirtiéndose en la mano derecha del fotógrafo y éste se convierte en tu tutor, tu serás la persona en quien más confía, e incluso con el tiempo puede llegar a darte trabajos sencillos para que realices bajo su supervisión. Así poco a poco vas adquiriendo conocimiento y experiencia hasta que llegue el momento en el que te sientas más seguro para formar a otros e iniciarte como fotógrafo profesional con un mejor aval, incluso con una buena recomendación. Para ser asistente, además de tener una buena disposición y buen humor, debes ser honesto, respetuoso, fiel, humilde, colaborador y muy importante, siempre mantener una buena actitud. Por ejemplo, no es bueno ver a un asistente haciendo contactos con modelos, estilistas, peluqueros y el cliente directamente, sacándole teléfonos u ofreciendo sus servicios directamente pasando por encima del fotógrafo para quien trabaja, ten cuidado con este tipo de acciones, esto te va a costar el trabajo y jamás te van a recomendar. El asistente se comunica sólo con el fotógrafo y este lo involucra en las actividades que considera puede realizar de acuerdo a su experiencia, poco a poco te ganas su confianza y comenzarás a crecer.

Como ven, hay muchas maneras de justificar el "matar un tigre" fotográfico sin tener experiencia suficiente, pero eso no implica que debas hacerlo. Debes considerar que, además del daño que te estás haciendo a ti mismo, también estás haciendo un daño importante al mercado en el cual deseas desempeñarte, ya que estás mal educando a los clientes a precios por debajo de los promedios regulares para los trabajos, y a no exigir la calidad adecuada para el resultado por la excusa de que "no tienes experiencia". En conclusión estás destruyendo tu propia clientela y la de tus futuros colegas. Y para ti, y en el peor de los casos, si algo sale mal, te sentirás apenado y habrás adquirido gratuitamente tu primera raya en el mundo de la fotografía. Lo peor que actualmente sucede con el mercado de la fotografía es que muchos clientes, sobre todo personas comunes,  son conformistas y muy poco exigentes, no conocen mucho y aceptan cualquier trabajo como válido sin pensar en la calidad, o por el contrario, no quieren pagar el verdadero trabajo de alta calidad, todo esto por estar acostumbrados a trabajar con "mata tigres" que le han venido cobrando muy barato y entregando un trabajo promedio. 

Entonces, mi conclusión es que si matas un tigre realmente te estás matando a ti y a la manada entera, afectando a tus futuros colegas y al mercado. Edúcate y considera que la paciencia es importante para formarte como debe ser, desde asistente y hasta fotógrafo profesional. Dile NO al "matatigrismo".

NOTA: ningún tigre fue maltratado en la elaboración de este post.


Frase de Eduardo Fierro

Sobre la reconciliación [historia personal]

viernes, abril 19, 2013



He repasado varias veces esa conversación. La que tuve - vía virtual - con alguien que considero un verdadero revolucionario, "comunista, necio, rebelde y apasionado" como el mismo se definió, lo cual avalo. Él está lejos, por obligación más que por convicción, o al menos es esa mi interpretación, aunque a veces se acerca. Nuestra historia es larga, pero eso no viene al caso, el punto es que es alguien a quien admiro y respeto por sus convicciones humanas y políticas, alguien a quien conocí cuando militaba, con un inmenso sentido de la justicia y que por razones de todo tipo tuvo que desaparecer un buen rato. Recuerdo que me llamaba "compañera" y que una sola vez me contó la historia de su padre, momento en el que entendí que - como pocos - él tiene razones más que válidas, además de su manera de pensar, para creer y trabajar por un cambio social y político para Venezuela y Latinoamérica, ahora no desde la clandestinidad, sino desde los espacios de enseñanza.

En fin, él no lo sabe - y se enterará al leer esto - pero fue quien despertó mi ser político, aún perteneciendo a mundos completamente diferentes. Comencé a cuestionar mi apatía política, a leer, a entender, a conocer la historia, a formar mi propio criterio, no fanático, ni radical, más bien una mezcla que terminó siendo de izquierda liberal - que no comunista - pro derechos humanos, pacifista, creyente del capital humano y de la libertad social y económica.  Nos reencontramos cuando ya estabamos resteados cada uno de nosotros en sus convicciones, hacía un tiempo habíamos dejamos de hablar de política justo cuando dejó de ser resistencia y se reconoció del lado pro-gobierno Chavista y yo me declaré opositora. Una sola vez le hablé directamente sobre mi oposición, sobre las cosas con las cuales no podía de ninguna manera comulgar con el, para entonces, presidente Hugo Chávez. Lo hice con rabia, con la rabia hija de la impotencia, desde la madre que no puede mirar un futuro para su hija en su país. Hacía frío, él comía un gran plato en la cena, yo no tenía hambre. El calló, comió y solo atinó a decir "estás resteada Arlette Montilla", sin más. La siguiente vez que nos vimos me parecía fatuo, vacío y un tanto estúpido que nos siguiéramos hablando como si nada pasara, obviando por completo lo que sucedía en el país; se lo dije, ahí dejamos de hablarnos, sin decretarlo, sólo pasó.

Ha pasado el tiempo. La maravilla de las redes sociales me permitió "verlo" de nuevo y su reacción ante lo que sucede políticamente en Venezuela tras las últimas elecciones. No se si odiar o amar el virtualismo que me llevó a ver como este hombre, admirado como he dicho, se reconoció públicamente a la orden de Nicolás Maduro como jefe, en espera de su mando. Confieso que rompí el silencio, que la rabia y el dolor me invadió, confieso que sentí que era lo último que podía pasar, confieso que a raíz de esa declaración me di cuenta que todo estaba realmente muy mal, confieso que lo ataqué, que si lo hubiese tenido enfrente lo hubiese cacheteado.  No lo pude evitar y no me arrepiento, porque producto de esas reacciones derivó la conversa.

Luego de escupir todo lo que pensaba sobre Nicolás Maduro y su poco mérito y competencia para que fuese considero por él como "jefe", hablando desde el dolor, no lo niego, y después de que él - desconociéndome totalmente - me soltara que estaba yo "a la espera de la vuelta de una democracia burguesa", vino de nuevo el silencio. Me sentí ofendida, insultada en mi inteligencia. Siguieron las disculpas. Me di cuenta de lo lejos que hemos llegado, de como muchas veces no vale ni el cariño, ni el amor, cuando de política se trata, que es romántico y hasta irresponsable, a estas alturas pensar en reconciliación. Y aquí va lo último que recuerdo de esa conversación, que me da vueltas y vueltas en la cabeza, palabras más, palabras menos porque también de la rabia borré el chat:

"Convengamos que soy comunista y que esta revolución dista mucho de ser la revolución bolchevique por la que luché, por la que lucho. Convengamos también que no puedo ponerle un nombre a tu postura pero dista mucho de las mía, que nuestros mundos son muy distintos, que nunca podré pertenecer al tuyo, ni tu al mío, que nuestras convicciones son opuestas a nuestras ilusiones y a lo que soñamos. Convengamos que somos tu y yo una muestra de lo que es el país.  Al final aquí todo se va negociar y tu y yo seguiremos igual."

Ahí me quedé, pasmada, por un rato. Con la realidad estampada en la cara. Con esa verdad incólume atravesada. Porque así es, así es.

¿A donde vamos a llegar? ¿Cómo termina esto? Nada sé. Sólo que sé que sigo resistiendo, que creo en la verdad, que la verdad se sabrá y que hay que tener paciencia.

Cuando me reencuentre con mi amigo, les cuento. 




Por la calle del medio: SOY RESISTENCIA

lunes, abril 15, 2013



Mapa de Venezuela

No soy analista político, ni de cerca, ni de lejos. Soy una ciudadana común que no da cátedras de asuntos que vive como cotidianos, porque las cátedras se me convierten en pura retórica y de tanto repetirlas hasta te las crees. No soy burguesa, oligarca, escuálida, capitalista, fascista. Soy venezolana.

Un buen amigo,  un revolucionario de verdad,  a quien ayer leí, con dolor, ponerse a la orden de este "líder" impuesto, también me dijo hace poco que era una lástima que la política abarcara todo en Venezuela.  Pero, me disculpan, y aquí me quito lo comeflor, ¡tiene que ser así! y negarlo es vivir en una burbuja aislada y fantasiosa, porque las decisiones políticas son las que nos han llevado a una situación en donde no podemos vivir sin tener que lidiar día a día con la pérdida de la calidad de nuestra cotidianidad que tiene sólo un responsable: los gobernantes y la sociedad política. Así que somos seres políticos, y si no lo aceptas, estás del lado de los que permiten que las injusticias ocurran impunemente, del lado de los que se conforman.

Ayer de nuevo metí el dedo, lo metieron también muchos venezolanos, en unas elecciones sobrevenidas, con una oposición motivada pero con muchas cosas en contra, empezando por la manipulación del gobierno desde la emocionalidad y el luto por el difunto líder, la concentración y abuso de poder, el control absoluto de las instituciones, las amenazas, el discurso de odio, el manejo de los recursos económicos a conveniencia, y pare de contar. Con un escenario así, igual la oposición se volcó a la calle no sólo a votar, sino a defender su voto.

Yo voté de nuevo, y sabía lo que vendría, lo que estamos viviendo hoy, no porque sea pitonisa, sino porque era lógico pensar que este gobierno no aceptaría fácilmente la pérdida de terreno, el fracaso de su discurso divisionista; muchos me llamaron pesimista, otros no me lo dijeron pero lo pensaron, los mismos que se ahogaron en triunfalismos y los primeros que dijeron anoche, al conocer los resultados "oficiales", "se acabó esta mierda, me voy del país" y cosas por el estilo. No reconozco que haya ganado el oficialismo, como oposición me uno al "BASTA" de tanto abuso, vamos a contarnos uno a uno y hablar con la verdad. Y ahora debemos enfrentar todos los obstáculos que eso supone, porque no será fácil, nos querrán callar, interpretarán la ley como les de la gana, con un Tribunal Supremo de Justicia comprado y en contra, impugnar será una tarea titánica. Pero será. El que se cansa, pierde, como dicen por ahí.

Hoy soy ganadora, me levanto y salgo a trabajar con la cara en alto, segura de que falta un camino largo y bien duro por recorrer, del cual pretendo ser parte activa y no solo observadora.  Seguiré cuidándome, cuidando a mi familia. Estoy clara de cual es la mitad a la que pertenezco, estoy clara que no habrá conciliación posible en mucho tiempo y que habrá más odio de los más radicales de lado y lado. Estoy clara que empezó el principio del fin de muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Estoy clara que los profetas del desastre estorban, sobran, pueden quedarse en su casa porque no los voy a ver ni escuchar. Soy realista, sé lo que viene y estoy dispuesta a vivirlo, a afrontarlo, a vivir lo que sea necesario vivir para empezar a construir otro futuro. Sigo trabajando por mi hija, que tampoco entregará su futuro sin luchar.

Yo voy por la calle del medio, no callo, no olvido, no me rindo, no me deprimo, me involucro, actúo y no tengo que demostrar nada a nadie. Ahora más que nunca ¡SOY RESISTENCIA! y digo con orgullo que soy, como dice Desorden Público, "REBELDE POR SIEMPRE, REBELDE HASTA LA MUERTE".

Bolívar siempre es testigo

domingo, abril 07, 2013

Texto y fotos por Arlette Montilla

Duele decirlo, pero los venezolanos ya estamos acostumbrados a andar con el corazón en la boca. Hablar de elecciones para mi es algo tan natural como hablar de los asesinatos de cada fin de semana, y ambas cosas me dejan el mismo sabor amargo desde hace más de 14 años. Recuerdo haber llorado cuando Hugo Rafael ganó por primera vez y se montó en la presidencia, que no dejó hasta su muerte, tal y como sentenció desde muy temprano. Siempre tuve un corazón izquierdoso, quizás por ese pedazo de alma revolucionaria que llevo por dentro, pero algo me decía que ese discurso del ex golpista derivaría en un arroz con mango sin relación alguna con mis creencias, por eso nunca voté por él. Mi hija ya había nacido y yo era bastante grandecita como para entender que lo que vendría hacia adelante no sería nada fácil. Y lo que vino ya es historia.

Av. Bolívar de Caracas; en el fondo construcción de edificios Misión Vivienda.

El próximo domingo nos toca volver a decidir, en una sobrevenida elección, que es como la última gota de esperanza para muchos, y quizás otro trago amargo necesario para mi. No soy pesimista, soy realista. Iré a votar, y votaré por la opción opositora,  aunque muchas cosas me dicen que esta batalla no será la que marque el tan ansiado cambio que muchos esperamos, incluso aunque no pierda mi voto. Ojalá eso lo tenga claro todo el que vote por un cambio. Porque es tanto el daño que se ha causado hasta ahora, en varios aspectos, que la recuperación será difícil de ver a corto o mediano plazo, y el camino será muy rudo.  Pero a pesar de toda esa lluvia de realidad que me echo encima, en el marco de una cortísima campaña electoral de 10 días, hoy me fui a la calle a ver de cerca las caras de quienes, como yo, apoyan el cambio de gobierno, en la tradicional concentración que se realiza en la Avenida Bolívar de Caracas, y que se ha convertido en algo así como un termómetro electoral que regularmente levanta el ánimo de ir a votar y de verdad funciona.  Algo que me alegró fue haber ido con mis dos amigos Eleazar y Arianna, ambos más claros que el agua de manantial, bien poco románticos y por encima de todo, muy optimistas, sin olvidar la realidad. Hacerlo con ellos me permitió observar con calma y concluir, sin tener que lidiar de manera cercana con las euforias, gritos y pasiones de los más fanáticos.

Un grupo de simpatizantes de Henrique Capriles baila bajo una enorme bandera de Venezuela en la Av. Bolívar, Caracas.
Y así vi como la Avenida Bolívar y sus adyacencias se fue llenando hasta más no poder, como se hizo corto el espacio para todo el que quería estar allí, representando a su país bajo el lema "Venezuela Somos Todos", como la concentración "creció pa' rriba" como escuché decir cuando fue tomado un edificio en construcción de la Misión Vivienda y se llenó hasta el tope de cientos de opositores en una manera muy particular de "invadir" temporalmente nuevos espacios. Plantarnos en un lugar fijo, bajo la "protección" de un taratín de llaveros, en una especie de trinchera improvisada,  fue un ejercicio interesante, porque durante hora y media me pasó, literalmente, toda Venezuela por delante: todas las clases sociales, todas las razas, todas las edades, todas las culturas, todos los géneros, todas las preferencias sexuales, toda Venezuela. TODA VENEZUELA. Entonces el slogan "Venezuela somos Todos" no se me hizo parte de una estrategia de propaganda electoral, se me hizo realidad.

Un grupo de opositores toma una construcción de la Misión Vivienda para ver mejor al candidato presidencial Henrique Capriles.

Esa observación acusiosa de ojos brillantes y esperanzados, de pieles tostadas y pálidas, de la euforia y la calma, de familias enteras y de personas solitarias, de niños que no se quejaban por el calor o la sed y adultos a punto de desmayo, de ancianas con andaderas y jóvenes enérgicos de caras pintadas, entonces me reafirmó que ese discurso de división, ese que dice que el pueblo apoya al gobierno y la burguesía apoya a la oposición, que los pobres son de izquierda y los ricos de derecha, que el rojo es socialista y el azul es capitalista, que estamos partidos en dos, que tener diferentes orígenes e ideologías es razón suficiente para no estar juntos, puede llegar a su fin. No se cuando será, pero será. No creo que me alcance la vida para vivir ese cambio y espero equivocarme. Pero de una sola cosa sí estoy segura, y es que hoy, Bolívar fue testigo de una Venezuela posible.

Lo dejo a tu consciencia: VOTA! 


Concentración a favor de Henrique Capriles, en el fondo las Torres de El Silencio al final de la Av. Bolívar, Caracas.

Tras un puesto de venta de franelas alusivas a la campaña Caprilista, dos personas caminan alejándose de la concentración.
Un niño con un peinado "mohicano" con los colores de la bandera de Venezuela sonríe sobre los hombros de su madre.

Fotos del candidato Henrique Capriles, en portaretratos en una venta de memorabilia en la concentración de la Av. Bolívar, Caracas.

Humor alusivo al candidato oficialista Nicolás Maduro, a razón de la canción compuesta por el internacional Willie Colón y  con letra del venezolano Rolando Padilla llamada "Mentiras Frescas".
Venta de llaveros con fotos del candidato Capriles en la Av.Bolívar Caracas. Nuestra trinchera.

Un helicóptero sin identificación sobrevuela a baja altura la concentración haciendo tomas aéreas, mientras la gente levanta banderas y saluda.

Franelas con el slogan "Venezuela Somos Todos" de la campaña Caprilista. En el fondo, el edificio de la nueva Galería de Arte Nacional.
Arianna Arteaga Quintero, amiga del alma, baila y sostiene con su alegría a la gran bandera de Venezuela.

Adiós en primavera

jueves, marzo 21, 2013



Recuerdo perfectamente cuando te conocí. Ya eras una doñita, y yo también, así que quizás por eso la conexión fue inmediata. Cuando entré por primera vez a la casona blanca de Altamira me recibiste meneando la cola y hablando ese lenguaje tuyo tan especial, rito que se repetiría cada día no sólo conmigo, sino con todo el que llegara a La Escuela Foto Arte desde que nos mudamos. Por encima de la piel maltratada por el tiempo, el sol y el ambiente en el que vivías, y detrás de las heridas, tus ojos grandes y aguarapaos mostraban tu belleza y tus ganas de vivir.  Estabas muy enfermita, y decidí que debíamos cuidarte. Así fue como un día, llamé a Erika y le dije en un tono conspirativo que debíamos secuestrarte para llevarte al veterinario. Tardamos una semana en planificar la "estrategia" para montarte en el carro y trasladarte, porque por lo grande y pesada Erika y yo no podríamos contigo. Nunca olvidaré nuestra sorpresa cuando apenas abrimos la puerta del carro saltaste y te acomodaste como toda una Princesa en el asiento trasero.  Tu nombre no podía ser más acertado. Nos fuimos muertas de risa por todo el camino, nos enamoramos perdidamente y así empezó nuestra historia.

Ya desde el inicio el veterinario nos dijo que tenías muchos problemas, que eras una perrita fina de raza pero muy enferma, y nos recomendó aliviarte - en lo posible - y darte una mejor vida. Vinieron tratamientos, operaciones y varios veterinarios que te conocieron. Siempre fuiste muy dócil porque sabías que te estabamos ayudando, mejoraste un montón, y en cada paso que dimos juntas fuiste fuerte y valiente, dándonos una tremenda lección a todos.



Si alguien me enseñó como verdaderamente se disfruta cada día,  fuiste tu, porque a pesar de todo lo que pasaste siempre fuiste tremendamente feliz. Debo confesar que me costaba ponerte carácter, porque por cada una de tus demostraciones de vitalidad, que se convertían siempre en travesuras, lo único que podía hacer era enternecerme y tratar de abrazarte, con el riesgo de que por ser tan torpe me dieras uno de tus famosos cabezazos que más de uno recibió al tratar de besarte, mientras tu, sin entender, correteabas. Yo solo te encontré un gran defecto: ocasionabas en todo en el que te conocía una enfermedad incurable. Era inevitable, todo el que te veía sufría de un flechazo directo al corazón, y a partir de ahí era tu esclavo y solo podía amarte. Por muy cursi que suene, era así, literalmente. Y eso te hizo vivir más feliz todavía, recibiendo cariño y amor de muchísima gente.

Hoy, a pesar de todo lo que luchaste, y todo lo que te ayudamos, llegó ese día que nunca queremos aceptar. El día en el que tu cuerpo no pudo más y pedía a gritos un descanso. Y así como decidimos cuidarte, también decidimos dejarte partir y aliviarte para siempre.   



Nunca te gustó el invierno, la lluvia y los truenos te hacían llorar, desesperar y correr debajo del escritorio de Nele. Porque a pesar de los años y lo doñita que eras, siempre fuiste una niña que teme a las cosas que no puede entender, como lo somos todos pero no lo queremos admitir por pendejos. Quizás por eso, inconscientemente, decidimos dejarte ir a un mejor lugar hoy, justo el primer día de primavera, cuando los araguaneyes están amarillitos y los pájaros que te gusta cazar comienzan a hacer nido en los bambúes de la terraza. Habrá quien diga que en nuestro país no hay primavera, pero siempre la hubo para ti Princesa. Entonces este día de cielo azul y viento fresco fue perfecto para irte  a donde me iré yo también algún día - espero - y llegarás comiendo mangos y manzanas. Estoy segura que conocerás allá a un señor guapo, de barbita muy arreglada y ojos verdes, muy galán, del cual seguramente muchas estarán enamoradas, que hará algún chiste malo de tu nariz agrietada o tus orejas caídas. A él cuéntale de la escuela, de como su sueño ahora es una realidad, de como me conociste a mi y a Ariana, dile que ella está grandísima y bellísima, que hace fotos igual que él y que sigue siendo mi amigo, como siempre lo fue. No se te vaya a olvidar.

Te amo Princesa.








MÍTICO e INMOR[T]AL

viernes, marzo 08, 2013




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Grafitti - Plaza Caracas. Caracas-Vzla.
“El le dio a mi hijo el colegio, el uniforme, la computadora y la comida. Fue su padre, porque solamente un padre mantiene a un hijo” – Sra. Lucía en la esquina caliente. Plaza Bolívar. Caracas. 07.03.13.



Me pasa. Hasta ahora no he sentido la necesidad imperiosa de salir a la calle a fotografiar cuando algún evento fuera de precedentes ocurre, quizás sea porque soy madre que primero pienso en mi familia y personalmente porque hace rato mi tema con la fotografía no va por la vía de documentar lo que pasa, sólo porque pasa, sino más bien llevar a imágenes la relación de lo que pasa con lo que siento, o lo que mueve en mi.



Esta vez no fue la excepción, comenzaron a pasar cosas. Pero no me refiero a las cosas que pasaban en el país, sino a las cosas que pasaban conmigo en el paso de las horas luego del anuncio de la muerte de Hugo Chávez, luego de 14 años de un gobierno tan amado como odiado, tan justo como injusto. Empecé a ver imágenes y videos, de cientos, miles, millones de personas dolidas, desgarradas en llanto como si hubiesen perdido, no a cualquier ser querido, sino a alguien muy, pero muy cercano.  Comencé a escuchar testimonios donde las palabras “inmortal, eternidad, héroe, patriota, libertador, amigo, ídolo, santo” todas llovían de las voces quebradas de muchas personas que caminaron siguiendo a una caja de madera - quizás vacía según los últimos rumores - bastante sencilla y sin pretensiones durante siete horas.  Yo, sentada frente a la caja boba estaba ahogada en incredulidad, me resultaba surreal, tremendamente absurdo lo que catalogué como una exageración mediática. Pasmada, literalmente quedé pasmada, viendo como, luego de una procesión que me resultaba interminable, una a una, muchas personas esperaban más de diez horas adicionales sólo para mirar durante 1 ó 2 segundos a un Chávez encajonado y frío en la capilla ardiente. Me di cuenta que ya no se trataba de "El Presidente", y que no es nada nueva esa trascendencia más allá de lo político que tiene ahora el ahora ídolo-mitico-religioso que será "adorado por la eternidad" en una caja de cristal sufriendo el destino absurdo de los embalsamados como magistralmente describió García Márquez luego de ver el cuerpo de Lenin y Stalin.



En ese momento me di cuenta que necesitaba entender, ¿cómo llegamos a esto? ¿qué mueve a toda esa gente?, ¿porqué tanto amor, tanta pasión por alguien que para mi no fue sino un genio de la construcción de la imagen, del marketing, de la creación de un producto muy exitoso generador de votos? ¿en qué momento trascendió todo esto fuera de lo político? ¿a dónde nos llevará esta ferviente adoración de un líder muerto? ¿cuál es la delgada línea entre el amor y el fanatismo? ¿hasta donde llegará la idealización y mitificación? 

Fue el momento de salir a la calle, cámara en mano - sólo por si acaso - porque realmente no salí a fotografiar, por muy fotógrafa que soy, pero sí a tratar de conectarme con los que realmemte está pasando en mi país. Un amigo me preguntó "¿Vas para allá para donde está Chávez?", le dije "No, allá hay demasiada emocionalidad, sólo quiero caminar la ciudad y ver qué me dice, a ver si entiendo con cabeza fría", quizás pensó que no valía la pena salir si no era para buscar una buena foto e inmortalizar parte de la historia, quien sabe. Ya hay bastante gente haciendo eso, y haciéndolo muy bien. 

Caminé desde Chacao a Plaza Venezuela, viendo como poco a poco como el ambiente cambiaba de algo relativamente normal a un luto pesado pero colorido, donde las banderas a media asta lo dominaban todo. Poco a poco apareció la música sacra o de Alí Primera, y las paredes empezaron a hablar, de ahí empezaron a salir fotos que mostraré luego de revelar el único rollo en blanco y negro que tomé.  En la estación del metro de Plaza Venezuela me quedé un rato, viendo los vagones que llegaban desde la ruta de El Valle, desde donde regresaban aquellos que habían visto a su comandante-presidente en la capilla. La euforia era incontenible, ya no percibí el dolor que vi por televisión en la gente, sino más bien mucha pasión desbordada de parte de todos los que se bajaban del tren gritando "Chávez está vivo CARAJO!" y que caminaban con fuerza como llevándose todo por delante, atabiados con camisas rojas, globos, banderas, brazaletes tricolor, y los ojos de Chávez o la frase "Chávez corazón del pueblo" en cada pecho. Fue inevitable la piel de gallina y el frío en la nuca.

En el metro me fui al centro de Caracas, y los ojos de Chávez en las camisas me seguían mirando. Luego de dar varias vueltas me acerqué hasta la esquina caliente de la Plaza Bolívar, sólo a escuchar y observar a la muchedumbre concentrada viendo desde un pequeño televisor improvisado lo que pasaba en la Academia Militar, ya sin lágrimas en los ojos, sino con cierta rabia, esa que puede sentirse cuando algo muy injusto sucede y no te vas a dejar joder. Empecé a hablar con la gente, o mejor dicho ellos empezaron a hablar conmigo y a contarme porque aman a Chávez, de manera espontánea, casi como si en mi cara se leyera mi incredulidad. Me trataron con mucho respeto y amabilidad, incluso sabiendo que no soy Chavista porque nunca lo oculté. Luego de respetar su petición de que no les hiciera fotos porque "no somos un circo", que me regalaran y me colocaran una cinta tricolor como brazalete porque eso "no significa que seas Chavista, sino venezolana", empecé a ver lo que no había visto hasta ahora. 

Este hombre, duélale a quien le duela, supo convertirse en un "Pater Familias", en el padre que provee, que se encarga, que se responsabiliza, que está pendiente, del cual tanto adolece nuestra familia promedio, y que además le agregó a ese asumir la patria potestad de las familias venezolanas más humildes, una afectividad, valoración y respeto inconmesurable hacia la mujer en una sociedad de familia matricentrada donde la costumbre es la de sentirse víctima y abandonada por un hombre de ausencia vigente y permanente.  Puede usted pensar que esto es cursi, meloso, o romántico, o pensar que es exagerado y no es razón suficiente para justificar el fanatismo, por esa tendencia bastante cerrada de visión que tenemos de juzgar lo general en función de nuestro particular, pero nada más lejos de la realidad. Este hombre supo enquistarse en la mayor de las debilidades de nuestra sociedad, estudiada largamente por sociólogos y antropólogos, y la fórmula además de exitosa, es duradera, y difícil de erradicar. Hay que entenderlo así: a la mitad del país se le murió su padre, no su presidente. Y no un padre cualquiera, sino el padre que te dio educación, casa, alimento, te ayudó a valorarte y a exigir tus derechos, que te hizo ciudadano, cuando pensabas que eras un esclavo. Quien haya tenido un padre de ese tipo - que no son todos - y lamentablemente haya muerto, quizás entienda ese dolor.

No, no me estoy ablandando, soy y seguiré siendo opositora, no me siento identificada con lo que vi porque no me tocó un padre como el que les describo, y aunque murió nunca sentí ese dolor que te desgarra el pecho, además no le debo absolutamente a ningún gobierno y mucho menos tengo otro padre político. Pero hay verdades incólumes, que no se pueden negar Es cierto que en estos últimos 14 años el gobierno ha destinado, más que cualquier otro, muchos recursos en proyectos sociales, apoyando el desarrollo de la imagen del Presidente como ese padre de familia, haciendo espacio en la emocionalidad del venezolano promedio, que es individualista, inmediatista y agradecido por encima de muchas cosas. Y por si fuera poco ese rol de padre incondicional traspasó fronteras. También es verdad que la corrupción que existe no tiene precedentes, que nuestro sistema judicial es inexistente, que la inflación es galopante, que la economía vive uno de sus peores momentos, que el aparato productivo nacional ha sido mayormente desmantelado. Y en el medio de estas dos realidades, hay una en común,  la inseguridad imperdonable y fatal, que se lleva a centenares de venezolanos cada mes convirtiéndonos en uno de los países más violentos del mundo y que afecta sin distinción a toda nuestra sociedad.

Dos realidades que parten al país en dos, moral, emocional y materialmente. El asunto es en cual de estas dos realidades te ha tocado vivir en los últimos 14 años y los que restan - porque esto no termina aún y que tan dispuesto estás en disfrutarlo, aceptarlo, sobrellevarlo, o más bien sobrevivirlo. Y creo que justamente eso es lo que tenemos que entender, que no, no somos iguales, que una mitad se siente apoyada y la otra se siente afectada, y que en el camino ambas nos quedamos sin vida a manos de la inseguridad de la cual nadie se hace cargo. Lo interesante de todo esto, es que esa misma mitad que hoy apoya incondicionalmente al sucesor nombrado a dedo de presidente difunto, como protegiendo su legado sagrado, será la misma que con vara dura mida día a día la gestión de lo que viene, esperando la misma paternidad que veremos que tanto tiempo puede ser mantenida sin los recursos y sin la carisma y personalidad de un líder nato como Hugo Chávez Frías.

¿Qué viene? No tengo idea. No tengo miedo. Estoy montada en el mismo barco del cual no me pienso bajar y trabajo para darle a mi hija lo mejor que puedo, porque mi padre no es Chávez, porque mi relación con la figura paterna es catastrófica y visceralmente deteriorada, porque desde los 17 años me mantengo sola y no soy dependiente de hombre alguno, y porque mi vida no está hipotecada. Sigo en resistencia.

Dos miradas, a dos tiempos

miércoles, enero 30, 2013

Sin Título (Elizabeth Torres / Arlette Montilla)


La segunda quincena del año me la pase mirando el futuro, literalmente, porque compartí 15 días de fotos con Elizabeth que vive en Adelaida, Australia, una ciudad costera con poco más de un millón de habitantes, la quinta más grande de por esos lados. Más venezolana que una arepa, con 16 horas de diferencia de horario ella vive adelantada a mi tiempo tropical, entonces cada medianoche ella me mostraba el futuro y yo me dedicaba, en el pasado, a buscarle contrapartida.

Un día, como muchos venezolanos,  dijo "me largo de esta vaina" agarró sus cachachás y se montó en un avión para el culo del mundo, sin exagerar.  O al menos eso me pareció,  porque un día estaba súper instalada y al siguiente había vendido carro, libros, y cuanta pertenencia hiciera que su equipaje pesara más de 25 kilos. Pero conociendo un poco a esta chica tan echada pa' lante seguro todo lo tenía fríamente calculado.

Arquitecta y fotógrafa, su trabajo es observar, y todo lo mira en líneas rectas y curvas, geometría y numerología; sin saberlo se embarcó conmigo en 15 días de fotografías en donde su mente planificadora prevaleció, y por mi lado me hizo buscar ángulos, perspectivas y sobre todo me hizo mirar hacia arriba. Eso caracterizó las últimas semanas para mi, cada vez que caminaba o manejaba en esta ciudad de la furia, mirar hacia arriba y buscar, ritmo, patrones ... y cuando no era hacia arriba igual los miraba en todas partes.


Rollin' (Elizabeth Torres / Arlette Montilla) 

En Caracas tuve la oportunidad de ser profesora de fotografía de Elizabeth y por supuesto que me encantó compartir con ella en el mismo nivel, porque de eso se trata, de seguir aprendiendo cada día. Ella me hizo reconocer en todas las cosas armonía, eso fue importante. Me agarró en la semana en que me activé en mi trabajo entonces el tiempo libre no era el mismo, pero miré a mi alrededor, como le recomiendo a mis alumnos y encontré cosas interesantes en el lugar que habito, en mi trabajo, en el espacio donde entreno, en muchos casos ahí mismitico estaba la foto.

Sé que Elizabeth necesitaba activarse, y como no tiene mucho rato allá espero le haya hecho bien recorrer esa nueva ciudad con otros ojos. Pude ver en sus fotos como iba calentando e iba relajándose más en la búsqueda de su nuevo cotidiano, ese que es difícil de reconocer cuando apenas te has ido del país donde has estado toda la vida. Pude ver la novedad y el descubrimiento de espacios nuevos para ella y que ahora serán más rutinarios. Pude ver su aproximación honesta e inocente al mundo que le rodea.

A Elizabeth la extrañamos un montón, su cara de cañon con sonrisita pícara, sus comentarios sarcásticos pero precisos, su humor particular, su autoexigencia, su desenfado y sobre todo su humildad, que tanta falta hace estos días en la gente. Sé que ella nos extraña, pero no extraña Caracas, a quien retrató en su miseria de desorden y caos arquitectónico en el último proyecto fotográfico que desarrolló en La Escuela Foto Arte guiada por Violette Bule y que espero esté imprimiendo y mostrando pronto por allá en ese extraño continente.

Gracias negra (como te dice Erika) por estos 15 días maravillosos!

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Del norte y el sur

Teatro (José Arato / Arlette Montilla)

José es un venezolano en sus "late 30's" (aclaratoria que hago por su petición), simpático y buenmozo. Hace 17 años vive en Toronto, Canadá, logró montar un negocio propio de comida española porque además de los atributos iniciales resulta que es Chef y un buen emprendedor. En la vida hemos compartido momentos, coincidido en etapas convulsionadas y de alguna manera hemos construído un lazo invisible de complicidad.  Compartí 15 días con el, a distancia. El allá y yo aquí, fotografiando. El su cotidianidad, yo una respuesta a su cotidiano.

Norte/Sur, Neutro/Saturado, Frío/Calor, Classy/Tropical ... los contrastes a la orden del día. Lo que más me gustó de los primeros 15 días del año compartiendo con José fue observar como cada día su pasión por crear, por encontrar ese momento justo que representara su día, iba creciendo. Observé intención, corazón, ánimo de encontrar y encontrarse, observando.

Por mi parte me hallé en una reconciliación con los espacios que transito pero que no determino regularmente, estimando la belleza en lo cotidiano de mi ciudad, y en lo no tan cotidiano cuando por ejemplo decidí tomar un moto-taxi, cámara en mano, para robarle una foto al Teatro Nacional en el Centro de Caracas, zona que no frecuento pero de la que estoy enamorada. Se me enredó el día y al final sólo tenía media hora para hacerlo, porque la luz se iba desvanecienco. Era un día no laborable de ciudad tranquila y amable, con Ávila y cielo despejado, y aproveché para robarle un instante. Cuando le comenté al mototaxista sobre mi "misión" se rió y me dijo "No entiendo nada, pero plomo belleza, vas a tener tu foto" y así fue como ese muchacho flacuchento se convirtió en mi cómplice.Me olvidé del riesgo, el casco con mil sudores, y camino a mi destino por la autopista disfruté del aire templado caraqueño y la vía recta sin carros.

Yo sé que no importa la anécdota si en la foto no se ve ese cuento que les estoy echando, pero yo aquí solo tiro letras y esa foto con historia para mi valió la pena, así como valió la pena la terapia de José y mía, escapándonos de la realidad a través de la fotografía para iniciar el 2013 con buena energía.

José se quedó enganchado, sigue buscando espacios para convertirlos en memorias permanentes, explora la ciudad que lo recibió como un emigrante tropi-caliente y que hoy le da recompensas y glorias, además de mucho, pero mucho trabajo. Sé que José tiene un trompo enrollado con Caracas, que dice que resolvió, pero yo no le creo. Me lo dicen sus ganas de comer arepa los domingos en la noche antes de empezar de nuevo la semana de trabajo agotador. Se reta cada día, reta a otros y como buen venezolano goza un puyero!

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Del momento decisivo al momento instantáneo

domingo, diciembre 30, 2012

Foto de Fotos: Mis 3 primeras fotos de 35 mm sobre la cabecera de mi cama, tomadas, reveladas y copiadas por mi, ahora fotografiadas con mi Iphone 4 usando Snapseed e Instagram

"Las nuevas tecnologías dan lugar a formas originales de expresión del espíritu, de la condición humana. Nuevos instrumentos que comienzan ya a perfilar su lenguaje propio, artístico." - Pedro Meyer (2002)

Un día de 1985 encontré en la cámara Polaroid de mi mamá una puerta abierta por la que me lancé sin pensarlo y quedé enamorada de la imagen. En la época en que me relacioné con la fotografía no se pensaba en eso de lo digital, el internet no había llegado a Venezuela, apenas los LP's habían dado paso a los CD's y lo más avanzado en tecnología era un dispositivo portátil en el que podías escuchar esos pequeños discos con audífonos, pero eso si, sin brincar mucho porque saltaba lo que yo creía era una aguja, como la de los tocadiscos. Luego pasé al 35mm.  El cuarto oscuro me atrapó, aunque por el hecho de no tener uno, perdí la práctica, y el tedio de ir a otro lugar le ganó a mis ganas incipientes de encerrarme. Cuando vi mis primeras fotos hechas con la AE-1 me maravillé, no eran gran cosa, pero eran como mis primeras hijas de la experimentación que me acometía esos días. Están colgadas en una pared de mi cuarto.

Por aquella época alguien me dijo que mirara a un tal Bresson, padre del "momento decisivo", y me dediqué a entender, a mirar su obra, los análisis que otros hacían de su trabajo y entendí que el momento decisivo no tenía que ver con fotografiar rápido, ni ser ágil, o tener mucha suerte para capturar una situación especial, ni mucho menos con la cámara que manejaras, sino que más bien tenía que ver con ser paciente y observador, identificar el lugar, el espacio, y saber esperar. Me gustó pensar en el fotógrafo como un planificador de imágenes.

Pasó el tiempo, y a principios de este siglo nos acometió en Venezuela el fenómeno de la fotografía digital, y yo, que me había enamorado de la imagen a través de una cámara Polaroid setentosa, y me había maravillado de llevar el cuarto oscuro a cuestas, abracé este nuevo "invento" con saciedad. Los grandes críticos y "maestros" de esa época no consideraban que la fotografía digital pudiese ser considerada fotografía (así como los críticos del siglo XIX no consideraban a la fotografía tuviese algo que ver con el arte sino que era sólo un artificio científico); las discusiones estaban por doquier, se armaron bandos, se renegó de aquellos que saltaron la talanquera y se pasaron a lo digital, traicionando de ese modo la tradición química tan atesorada. Y mientras muchos entraban apasionadamente en discusiones eternas, yo me fuí a explorar fuera del país porque aquí el oscurantismo me ahogaba. Fue cuando supe de Pedro Meyer (México) y la filosofía que venía desarrollando sobre el uso de las nuevas tecnologías en el campo visual, y de Joan Fontcuberta (España) y su capacidad de reflexión y observación de los cambios del entorno fotográfico en la nueva era. Entendí que la satanización de la fotografía digital provenía del miedo de perder cierto puesto histórico que el tiempo había otorgado a los que se quemaron los pulmones en el laboratorio, en otras palabras, su origen estaba en alguno de los dos demonios que tanto nos atormentan: el miedo a lo desconocido y/o el ego. Eso no me alejó de la fotografía tradicional, con la cual hago - y seguiré haciendo - mis trabajos más personales y para los cuales no anuncio con bombos y platillos el medio en el cual fueron desarrollados, como para "echármelas" porque hago fotografía en película, porque al fin y al cabo a mi, de verdad, no me importa el medio, sino el lenguaje que cada uno de ellos me permite usar.

Poco a poco observé como esa discusión digital vs analógico fue menguando y como aquellos que criticaban el fenómeno del revelado instantáneo fueron poco a poco aprendiendo a convivir con los cambios. Ya internet estaba en su apogeo y el uso de la fotografía digital empezó a darle rostro a todos y cada uno de los internautas que hasta ese momento gozaban de cierto anonimato. La imagen comenzó a convertirse en un lenguaje masivo y universal, sobre todo para construir la identidad de todos los que habitabamos los espacios virtuales. Cámaras cada vez más compactas y con ofertas de hacer la mejor foto con un sólo "clic" aparecen cada día. Y justo cuando pensábamos que todo estaba "normalizado" surge el fenómeno del "smart-phone" y sus cámaras maravillosas, dispositivos móviles que son capaces de "hacer" fotografías como nunca antes lo habíamos pensado. Mientras tanto, no nos dimos cuenta que, junto a la masificación del medio,  también se masificó la idea de que las fotografías son hechas por las cámaras, dejando un poco -bastante- de lado lo que verdaderamente hace una fotografía: el individuo detrás del aparato.

E irónicamente, la tortilla se voltea. Ahora muchos de los fotógrafos digitales, los que nacieron o se formaron en la época de los megapixeles, sufren a tragos amargos con el fenómeno de la fotografía móvil, instantánea y masiva, la imagen democratizada al alcance de todos, desde niños hasta ancianos, desde personas sin estudios hasta el individuo graduado en Arles, sin distinción, sin discriminación. Imágenes hechas en un segundo y difundidas en micras de ese mismo segundo, que son vistas por miles de personas en todo el mundo, al mismo tiempo, son la pesadilla de muchos y el fantasma que despierta los más sentidos miedos de algunos fotógrafos sazonados: que alguien con menos experiencia se haga llamar fotógrafo. ¡Blasfemia! 

Y la fotografía móvil nace en el momento de oro de las redes sociales, cuando la vida privada ya no lo es tanto, y las imágenes de nuestra cotidianidad invaden constantemente al mundo: en la cama, en el baño, en la casa, en el trabajo, en la rumba, en los viajes, en la tristeza y en la felicidad. Absolutamente todo se documenta, se muestra, se monta en la red, sin tapujos, sin miedos la nueva generación explaya su vida en bits de fotografías instantáneas que pululan por doquier y alimentan la curiosidad de muchos. Así lo privado ya no es tanto, lo íntimo es cada vez más extrovertido y muchos viven de la fama por mostrarlo todo. Es lo que yo llamo la "instafama".

Nació entonces sin darnos cuenta el "momento instantáneo", diferente a la Polaroid que te permitía hacer una foto instantánea pero no compartirla instantáneamente con el mundo. El padre de este "momento instantáneo" no es una persona natural, quizás podríamos decir que es Nokia, Samsung o Apple, en el orden que quieran darle, con su amante la internet. Festivales, exposiciones, premios y toda suerte de reconocimientos se han creado alrededor de la fenomenología de hacer fotos con un teléfono celular, cuando realmente debería darse mérito al intelecto detrás del aparato y - en mi humilde criterio - debería, en cualquier caso, siempre premiarse la imagen sin importar el medio a través del cual fue desarrollada.

Y aquí caemos en el meollo del asunto, en el reconocimiento necesario que debe hacerse de que hoy, más que nunca, no es fotógrafo el que hace "clic", el que sabe manejar una cámara, el que opera el aparato. Es fotógrafo el que crea, el que define elementos, encuadres, mensajes decodificados, el que logra concebir imágenes casuales que no son casualidad, el que piensa en la luz, el que la domina y la hace suya, sin importar qué aparato le pongas enfrente. Cada vez más es la dirección de arte y de escena, e incluso en algunos casos la dirección actoral, la que hace al verdadero fotógrafo, que es alguien que traduce en lenguaje luces y sombras, y a veces pinta de color,  las ideas que pasan por su mente y que trascienden más allá de la imagen. No importa si lo hace para vivir de ello o como hobbie, o ambas. Importa que lo hace.

Entonces es irrelevante de que modo el momento fotografiado nace, si es sobre la decisión o sobre la espontaneidad, ni con que dispositivo es "capturado";  importa que trascienda, que sea recordado, que forme parte de la historia que seguimos construyendo. Insisto, no importa la cámara. Imagino un futuro en el que desaparecerán, y un pequeño dispositivo sea instalado en nuestro nervio óptico y nos permitirá proyectar las imágenes que miramos o imaginamos y que decidimos inmortalizar, si eso llegara a pasar entonces ¿no estaríamos fotografiando?.






2012 en 12 Fotos - Reprise

domingo, diciembre 23, 2012

Siguiendo la invitación de mi amiga Aglaia Berlutti, me atreví a revisar mis fotos del año que está a punto de finalizar para hacer el típico resumen-cliché de un período cronológico que para muchos representa un ciclo.

Me asombré de ver como, efectivamente las fotos hablan más de lo que pensamos. Mirando estas 12 imágenes me atrevo a decir que todo el año fue un paseo por una gran mirada hacia adentro y solamente al salir físicamente de mi ambiente cotidiano me atreví a mirar hacia afuera, pero sólo para seguir viendo ahí lo que honestamente me inquieta y que, a modo de espejo, miro también en lo que me rodea. El factor común: imágenes sin rostro (incluso el que pareciera ser un rostro realmente es una máscara), como si en el anonimato persistiese mi modo de enfrentarme a lo que me rodea. Juro que fue casual la selección de fotografías, son simplemente las que me conectan más con la vivencia de cada mes. Juzgue usted por las apariencias, como se suele hacer. Veamos que pasa en el 2013.

Enero '12 - Punto Ciego
Febrero '12 - Punto Ciego 2
Marzo '12 - Mar del Plata
Abril '12 - Magia
Mayo '12 - La imagen (Fotonarrativa)
Junio '12 - París para dos
Julio '12 - Storyboard (Fotonarrativa)
Agosto '12 - Remedio
Septiembre '12 - Máscara
Octubre '12 - Still (La Caja Verde - Fotonarrativa)

Noviembre '12 - Tras Bastidores
Diciembre '12 - Dos Miradas
 

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