La otra cara del fotoperiodismo

sábado, febrero 22, 2014

Ser padre o madre y fotoperiodista no es una tarea para nada fácil. Para quienes eligieron el camino de contar lo que pasa en las calles a través de imágenes, enfrentarse diariamente a la compleja decisión de ir a cubrir conflictos o sucesos y dejar a la familia en casa, es rutina. Porque no hay duda, el fotoperiodismo es un trabajo de alto riesgo y hoy día juega un papel muy importante, especialmente en Venezuela, con el bloqueo de información al que estamos sometidos desde los sucesos del 12F que han desatado protestas en todo el país y la censura de parte del Gobierno venezolano. Estos profesionales del lente nos traen imágenes de las cosas que no transmiten los medios tradicionales en el país, y es a través de las agencias de noticias internacionales que tenemos acceso a lo que sucede.  Pero al mismo tiempo se han convertido en el objetivo de ataques, persecusiones y maltratos. A la fecha, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa reporta que desde el 12 de Febrero unos 32 trabajadores del medio han sido objeto de violencia o arrestos, entre ellos, 6 fotoperiodistas.

En algún momento de la carrera de todo fotoperiodista se presenta esa disyuntiva y esa medición del riesgo versus la integridad personal y como afecta esto a las familias, sobre todo a los hijos. Para cada quien el asunto es distinto, las motivaciones diferentes y la manera en como se maneja esta difícil decisión cambia de familia en familia. Aquí recojo tres testimonios cercanos, de tres amigos y colegas.

Marco Bello: Yo sé que ella me entiende y me apoya 

"... y entonces, cuando algún día mi hija Emma me pregunte sobre estos años:
- Y tú, ¿Qué hiciste?
Responderé
- Fotos"
Leído en el muro de Facebook de Marco
 
Protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Caracas 19 de Febrero 2014. Foto por: Marco Bello
Marco es el papá de Emma, con una pasión que le brota por los poros también es fotoperiodista independiente desde el año 2011 y hace trabajos para la agencia Reuters. Antes de eso es esposo de Eva Marie, también fotógrafa documentalista. Cuando empezaron los eventos en Caracas desde el 12F y pensó en salir a la calle a hacer fotos lo primero que pasó por su mente fue cómo hablar con su esposa. "Yo sé que me entiende y me apoya", me dice, "pero siempre es difícil ese primer momento de pedir permiso". "No me dijo nada, hay un lenguaje indirecto entre nosotros y sentí su aprobación. No dijo que no, no dijo que me cuidara, no en ese momento". Marco piensa que siempre se pueden negociar esas salidas a la calle, pero nunca lo haría si su familia le pide que no lo haga, cosa que no ha pasado hasta ahora.  "Cuando llego a la casa busco a Emma, si estoy a tiempo hacemos nuestra rutina de baño. Luego le cuento a Eva los detalles del día mientras vemos las fotos y las anécdotas de lo que me pasó en el día, trato de contarle las más graciosas".

Cuando está en la calle Marco no piensa mucho, tiene mucha ansiedad por la incertidumbre y la espera porque empiece todo. "En lo que arrancan los eventos más complicados y peligrosos la adrenalina se encarga de mantenerte alerta", dice. Cuenta que los fotoperiodistas son muchos en la calle, y nunca están solos, no deben estarlo, andan pendientes cuidándose unos a otros. Hacer fotos para este papá fotoperiodista es una manera de decir "Yo estuve allí y esto fue lo que vi", en una versión resumida que siente se queda corta. En el caso de San Cristóbal, hoy día militarizada, Marco hizo un llamado en Facebook para hacer un grupo e ir a documentar. "Me llamó mucho la atención una foto que vi con fuego en muchas partes de la ciudad, prácticamente en cada esquina. Hay una parte del cuento de la que no nos estamos enterando pero que necesita ser contado. Allá está muy fuerte la cosa; sabemos más de lo que está pasando en Kiev que lo que pasa en nuestro país". Lo que lo mueve a tomar fotos es la curiosidad. "Quiero saber y quiero contar. No sé si al mundo entero, eso me suena grande. No sé si trascienda. Es eso, curiosidad".

Cuando hablo con Marco sobre Emma y cómo hará cuando sea más grande muestra preocupación. "Creo que habrá una etapa entre niña y adolescente en la que entenderá el peligro y el miedo y entonces tendré que explicarle, que no va a pasar nada o que por lo menos haré todo lo posible por estar bien, por cuidarme. Negociaré con ella como hago con mamá, y cuando sea no, pues es no. Confiaré en su instinto". 

Eva Marie Uzcátegui: Los dos no podemos salir 

"Hay días en los que dejar a Emma es bien difícil … hoy es uno de esos" 
21 de Febrero. Leído en el muro de Facebook de Eva Marie Uzcátegui.

Sin Título. 18 de Febrero 2014. Instagram de Eva Marie Uzcátegui
Eva me mira con ojos tristones. "Ay cónchale que difícil hablar de eso. Me dicen que no le de permiso, pero ¿cómo hago?". Cuando Marco sale de casa Eva se ocupa de sus cosas y ayuda a organizar las de Marco, da clases de fotografía, gerencia proyectos y hace fotografías de eventos sociales, me dice que también está pendiente de sus "pollitos" que son sus grandes amigos Carlos Rawlins y Leo Ramirez, fotoperiodistas también; pero por encima de todo eso se hace cargo de Emma. "Estos días la he llevado a la guardería y me han criticado mucho, que si estoy loca, que soy una irresponsable. Pero yo digo que ahí está bien cuidada y viven familiares cerca que en caso de que pase algo la pueden ir a buscar en minutos. Prefiero eso a que andar con ella en la calle cuando estoy trabajando". 

Cuando le pregunto sobre el tema de Marco como fotoperiodista haciendo fotos en estos momentos me dice: "La verdad es que la decisión es así, alguno de los dos se tiene que quedar en casa, si no fuese él yo estaría en la calle haciendo fotos porque me muero por documentar lo que está pasando". Cuando Marco se va lo encomienda a los santos y la virgen, le dice que se cuide, que se reporte cada hora y pasa lista de todo lo que tiene que llevar: chaleco, casco, máscara; cuando llega siente emoción con alivio, también mucha curiosidad. "Le pregunto todo, que vio, que hizo, a donde fue, que pasó. Me muero de la curiosidad."
   
Marco y Eva se conocieron estudiando fotografía y haciendo fotos. Eva entiende la pasión que eso significa, esa energía impulsiva que es muchas veces indetenible y que lleva al documentalista a fotografiar en situaciones arriesgadas. Por eso entiende a Marco. Por eso ella quiere estar en la calle, pero el solo hecho de pensar que algo le pase y dejar a Emma sola la paraliza. "En mi familia todos están preocupados y me preguntan qué necesidad hay de que Marco esté en la calle. Resulta que más allá del hecho fotográfico para mi la necesidad es el país, nuestro país. Yo creo que hacer fotos es una manera de protestar." Eva desde casa ayuda compartiendo información confirmada en las redes sociales por fuentes que indiquen bien la fecha, hora y lugar de las cosas que reportan. También pide a las personas que sean responsables con la información, sea foto o texto. 


La noche en que Gabriel Osorio, amigo y fotoperiodista de la Agencia Orinoquiafoto fue agregido por la Guardia Nacional Bolivariana, Eva y yo estábamos consternadas y de inmediato hablamos por el whatsapp.  "Marco venía camino a casa y lo llamaron, que Gabriel estaba en Salud Chacao. Le dieron golpes, ¡que impotencia!. Leo también pasó un susto, hay que cuidarse mucho".

Eva manda un mensaje a las mamás que deben quedarse en casa con sus hijos y sus esposos están en la calle trabajando o protestando: "Recen mucho y encomiéndenlos. Negocien con ellos. Es muy difícil decirles que no vayan, y pídanles que se reporten cada cierto tiempo que eso nos da tranquilidad" 

Iván Gónzalez: Primero soy padre, después fotógrafo
"-Mami mami
-Ya va Mati, estoy viendo una cosa, un trabajo...
-De qué?
-Mmmm... De la ciudad hijo
-¿De la ciudad? ¿qué parece como una guerra?"
Leído en el muro de Sara Carolina Diaz, esposa de Iván

Piquete de la GNB en Chacaito. Entrega de Leopolodo López. 18 de Febrero del 2014. Foto por Iván González
Iván es un fotoperiodista sazonado, tiene muchos años de experiencia, ha trabajado como independiente para distintas agencias internacionales, en cadenas noticiosas nacionales y ahora emprende un nuevo proyecto con Editorial Contrapunto. Es un tipo conservador, detallista, sigiloso y de pensamiento profundo.  Cuando le dije que quería escribir algo sobre el ejercicio del fotoperiodismo en estos momentos siendo padre me dijo de inmediato y de modo contundente "Yo no soy la mejor persona para eso, yo me quedé en mi casa. Salí un solo día, pero no pienso salir porque para mi lo primero es mi familia y mi obligación es velar por ellos"; me sentí tan identificada con Iván que le pedí hablarme desde ese lado humano, porque yo, aunque no soy fotoperiodista, sí soy fotógrafa y me persigue esa ansiedad de querer documentar la historia que vivimos a veces sin medir riesgos, que está vez he ahogado por estar con mi familia.  

Este fotoperiodista y docente ha reflexionado bastante sobre el tema. "No quiero ser un héroe, ni hacer una buena foto. Eso se lo dejo a mis colegas que son muy buenos". Iván piensa que saldría solamente si todo se pone realmente difícil y ya no le importara morir. "Cuando empezó todo esto pensé inmediatamente en el 11 de Abril de 2002, y en las guarimbas de Altamira del 2004. Pensé en las consecuencias de esos hechos, en la manipulación mediática, en la autocensura, pensé en mis dos hijos (5 y 19 años) y en Sara mi esposa, mis padres y mis hermanos.". 

Más que como fotógrafo Iván pensó como padre, confiesa que apartó al fotoperiodista que hay en él y su prioridad es su familia. "Por cuestiones de logística me he encargado de mi chamo mientras mi esposa que es periodista trabaja. Además vivimos en Chacao, nos hemos mudado intermitentemente a casas de familiares que viven en otras zonas donde no afectan las guarimbas. Los adultos podemos aguantar los gases, pero los niños no".

Iván y Sara le explican a su hijo diariamente las razones por las cuales hay que salir temprano de clases o porque algunos días no va al colegio, le dicen que hay personas protestando en la calle, que eso produce mucho tráfico en la ciudad y que deben salir temprano para no agarrar cola. No le dan muchos detalles, no dicen palabras como "bomba", "herido", "muerto", "balas"o "perdigones". No maldicen, no ofenden. Me explica que su hija más grande está más afectada, estudia en la universidad y habla con opositores y afectos al gobierno, le impresiona los dos países que vivimos. Salió a protestar en la marcha del 12F y quedó afectada por los sucesos de ese día. No ha vuelto a la calle. Se ha ocupado de las entregas universitarias. "Ayer le dije que la esperanza y la bondad no acaban nunca. Que pensara en ella, en qué quiere, siempre sin perjudicar a los demás. Le pedí que respirara profundo, que rezara por ella, por su familia, por el país y por todos los niños del mundo".

En sus reflexiones me dice que la vida no puede estar hecha de extremos, que somos personas multidiversas, algunas veces piensan que somos buenos, otras veces que somos malos, pero que por encima de todo somos humanos. Por eso entiende al señor que en estos días hablaba con su hija de 17 años por teléfono en un carrito por puesto y le gritaba "¡Déjate de vainas, no vas a salir, te quedas en la casa!" y que al colgar le confesó: "Es mi única hija, la necesito en casa". 

Cuando agredieron a Gabriel Osorio también hablamos. "Menos mal que el estaba cerca de mi casa y mis vecinos lo auxiliaron. Estuve con el hasta las 12 de la noche y corrí a mi casa", me contó. Luego tras una pausa dijo "Que vaina Arlette, yo tengo a mi hijo Matías de 5 años y quiero darle una vida hermosa, sana y productiva". Silencio.  

Así es la vida. Tres caras de una misma realidad. A Marco, Eva e Iván, y a todos los fotoperiodistas que hoy están en la calle fotografiando lo que sucede en el país expreso mi gran admiración y deseo para que siempre estén protegidos, salgan con bien y nos ayuden a dejar constancia de nuestra historia. 

Son seres humanos como tu y como yo, movidos por una pasión impresionante por su trabajo y su familia. A ustedes, estas líneas. 

Mensaje desde el sofá

martes, febrero 18, 2014


Día 49-#18F: Tensa Calma. Proyecto #SaludosDesdeCasa #DiarioVisual. Instagram @arlettemontilla

Todos los que me conocen saben que no milito en ningún partido político, y que estoy en contra del protagonismo que algunos líderes manejan en circunstancias difíciles para Venezuela. Hoy fue un día de uno de esos protagonistas, hoy fue el día en el que Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, se "entregó" ante la justicia venezolana, luego de una orden de aprehensión en su contra por acusaciones de parte del Gobierno venezolano de promover la violencia el 12 de Febrero del 2014. Una entrega que ocurrió en compañía de su esposa, sus padres, su abogado y miles de personas que lo acompañaron a enfrentar la justicia, con su convicción de inocencia como defensa. Mucho se ha dicho de este acto, de la manera en como se realizó, hay quienes lo avalan, quienes lo critican, ya sea opositor o chavista,  pero aquí no vengo a hablar de lo que yo pienso del acto en donde se sumó a la lista de presos políticos una persona más. 

Luego de su aprehensión, esta noche, se publicó un video en donde el mismo Leopoldo López se dirige a todos al lado de su esposa, sentado en un sofá, grabado antes de su entrega pero previendo su detención.  Miré y escuché detenidamente el mensaje en sus contínuos 8 minutos y 10 segundos.

Tras el mensaje obvio de "No abandonen la lucha" que muchos interpretan en este momento como un llamado a quedarse en la calle incendiando cosas, haciendo barricadas, exponiendo su vida y recibiendo gas, perdigones y balas, creando "inestabilidad", creo que hay algo más profundo. Algo que muchos de los que no coincidimos con la postura del gobierno manejamos, hemos hablado y analizado, algo que los más incendiarios dudo que entiendan, sobre todo como se ejecuta y como se hace realidad. Y creo que ahí es en donde está la gran debilidad para que #LaSalida sea posible.

Me permito entonces rescatar del mensaje de Leopoldo López, a quien deseo lo mejor y a su familia mucha fuerza, los mensajes en mi humilde criterio más valiosos, aquellos que deberían hacer entender a los que están en la calle exponiéndose ahora mismo que no se trata de ser un héroe, ni ser arrecho y que hace falta un poco más para seguir avanzando. Aquí las ideas:

- "Salió el pueblo, despertó el pueblo": es cierto, no solo en Caracas y sus municipios más pudientes se ha dejado escuchar la protesta y el descontento. Desde el inicio las ciudades más importantes estaban sumadas al llamado de reclamar por una Venezuela mejor, pero no fue sino hasta hoy que vemos a parroquias como Catia, La Urbina, El Valle también en la calle haciéndose sentir. Ni hablar de Valencia, Maracay, Barquisimeto, Maracaibo, Puerto Ordaz, San Cristóbal, Mérida y pare de contar. A estas alturas está siendo muy complicado para el Gobierno sostener la idea de que estos reclamos son sólo idea tergiversada de un grupito oligarca, cada día es más inmanejable la realidad, a pesar del blackout informativo que ha generado en todos los medios de comunicación tradicionales.

- "Invito a cada uno de ustedes a que entendamos que el cambio está en ti": porque lo que realmente va a cambiar al país es un cambio en la manera de actuar y pensar de cada uno de nosotros, de dejar esa actitud tan venezolana de resolver el día a día y no preocuparnos por el futuro, esa mentalidad inmediatista que tanto nos condena a no evolucionar. La invitación es a convertirnos cada uno de nosotros en un factor de cambio de pensamiento en nuestra comunidad, en hacer ver a todos, y mientras más mejor, que vivimos en una realidad que no merecemos, no solo porque somos el país más rico del mundo y con recursos, sino porque es la obligación de todo Gobierno garantizar los derechos humanos fundamentales y universales de toda la población. Y por allí empieza la "Resistencia Pacífica".  No se trata de exigir limosna, ni de pedir ayuda, se trata de divulgar el mensaje de que hemos cedido, entregado, nos hemos acostumbrado a vivir con miedo, aceptando lo que hay como lo mejor posible, conformándonos con acostarnos vivos cada día como un milagro, cuando  lo fundamental de nuestras vidas está siendo violado. Muchas personas no conocen siquiera los derechos fundamentales que están en nuestra constitución y en la carta de derechos humanos, derechos asociados a la dignidad humana, derechos económicos, sociales y culturales que diariamente son violados por el mismo Gobierno venezolano: derecho a la vida, a la educación, a la alimentación, a una vivienda digna, a la salud, al trabajo, a un nivel de vida adecuado y a la mejora continua de nuestra existencia, solo por nombrar los primarios y más básicos. Entonces estamos hablando de educar o re-educar, de construir, de ayudar a reasignar significados, valores, prioridades en nuestras vidas y entender que sí es posible si cada uno de nosotros lo exige.

- "Nos toca organizar un movimiento profundamente social que llegue a todos los rincones del país": y esto solamente es posible con organización, organización y más organización. Planificación, entendimiento de objetivos, modos de difusión, y sistematización. Pero ¿que carajos es un movimiento social? En esencia, un movimiento social es un desafío de un grupo de personas en un contexto de conflicto, y un conflicto existe cuando ese grupo de personas está en desacuerdo con ciertas élites o autoridades. Es un grupo de personas que busca promover un cambio, pero no cualquier cambio, deben ser cambios concretos, con objetivos claros y con formas de protesta definidas y estandarizadas, con ciertas estrategias que le permitan realmente llegar a donde desea llegar. Y para mi ¿cuál debe ser ese objetivo?: sumar y sumar cada día a personas que votaron por el gobierno actual a entender que ellos también son oposición si están descontentos con las maneras en como su Gobierno actúa. Pienso que estamos todavía muy lejos de esto, pero que es posible. Creo que cada uno de nosotros puede juntarse en su comunidad y comenzar a hablar de esto, sería un estupendo inicio. Pero hace falta algo que está bastante escaso por estos días, como muchas cosas: la paciencia. Y lamentablemente esta situación nos toma gastados, hastiados, desesperanzados y muy pero muy cansados. Entonces ¿qué hacer?. Respirar hondo, pedir que las personas que abrazaron la idea de la violencia en las calles nos den un chance de trabajar, y empezar a construir hacia ese objteivo común. Cada uno de nosotros debe pensarlo y buscar el líder comunitario que lleva por dentro, o seguir a aquel que se manifieste en su comunidad, aportando ideas y participando. Ya no es momento de pasividad, y de nuevo aquí tenemos otra característica de la famosa "Resistencia Pacífica".

- "No a la violencia" : este mensaje creo que es el más confuso de todos para mucha gente en este momento. ¿Qué es verdaderamente la violencia? Cuando nos hablan de esto pensamos inmediatamente en golpes y porrazos, en fuerza, en agresión física. Pero hay formas distintas de violencia en las cuales caemos fácilmente sobre todo cuando de protestar y exigir se trata. Entiéndase que cualquier cosa que haga daño a un individuo o a una colectividad es violencia. Es decir que el elemento fundamental de la violencia es el daño. En otras palabras cada vez que estás dañando a alguien o a algo, ya sea con la palabra o físicamente, estás acudiendo a la violencia. Hay formas inteligentes y no violentas de protestar, ¿porque trancar una calle, quemar cosas, incendiar vehículos, insultar a funcionarios? Violencia llama violencia, difícilmente si actuamos violentamente nos van a responder de forma pacífica, sobre todo los radicales que nos oponen que no pensarán dos veces en usar las balas contra la palabra.  Ser irreverente socialmente no es ser violento, es simplemente no respetar un "status-quo", una manera impuesta de hacer las cosas con la que no estamos de acuerdo. Ser irreverente es no hacer cola para comprar alimentos básicos, ser irreverente es no aceptar pagar una comisión para que te agilicen un trámite gubernamental, ser irreverente es no comprar aquello que consideras está abusivamente sobre preciado, ser irrevetente es exigir un buen servicio cuando estás pagando por ello, ser irreverente es denunciar los abusos, ser irrevente es apostarte en una acera frente a una autoridad, de manera inteligente y exigir tus derechos. Hacer barricadas y quemas en tu calle solo afecta a tu propia comunidad, hay personas que si asisten a sus trabajos pueden perderlo por ejemplo, además de exponerla a la respuesta violenta, no justificada pero cierta, de parte de las autoridades. Protesta de manera inteligente y creativa frente a instituciones, edificios gubernamentales, en el lugar donde aquellos que deben resolver los problemas están, no frente a tus vecinos que sufren de los mismos problemas que tu. 

Me quedo con esas 4 cosas del mensaje de Leopoldo López, que no es mi líder político, que para mi es un venezolano más que se atrevió a decir las cosas que piensa y es un personaje público. Pudo haber sido tu vecino, tu amigo o tu mismo quien estuviera preso en este momento por defender su pensamiento. Entonces no se trata de seguir a un líder político, se trata de seguir tus convicciones, ideas y exigir tus derechos.

Mañana espero nos levantemos todos trabajando y organizándonos, y sin volvernos a dormir, aspirar por una Venezuela mejor, pero no solo desde nuestro corazón, sino desde nuestras acciones. Amanecerá y veremos si la gente sale de las calles y se va a su comunidad a construir el camino para un cambio.

Buenas noches








Con el corazón arrugado: carta a mi hija

jueves, febrero 13, 2014



13/02/2014 5:45 a.m. 

Todo amaneció en silencio, como un día normal. Me levanto y voy en automático al cuarto de mi hija, enciendo la luz, apago el aire acondicionado y le toco un pie, ritual normal de cada día. Ella gruñe, se estira como cada día, normal. Yo salgo y camino en la oscuridad del pasillo hacia la cocina. Monto café, el normal de todos los días. Pero no, nada era normal. El silencio en la calle aturdía, más del normal.

Pensé en las madres que amanecieron buscando a sus hijos visitando comisarías, hospitales y cuanto rincón había para encontrarlos, y que todavía hoy no saben de ellos. Pensé en las madres que amanecieron llorando a sus hijos, porque una bala mal puesta se los llevó por delante. Pensé en las madres que encontraron a sus hijos pero están presos, que hoy serían presentados a un tribunal con cargos que los hacen lucir como malandros.  Pensé en las madres que vendieron el alma, sacaron todo lo que tenían y se endeudaron para "negociar" que le entregaran a su hijo. Y debería decir que pensé en las familias, pero la verdad fue que pensé en las madres, porque yo soy madre y mi hija estaba en casa, a salvo.

En la mesa improvisada de la cocina me senté a mirar mi taza de café, mi hija llegó teléfono en mano diciendo que la gente decía en Twitter mil cosas sobre lo que había sucedido ayer en la manifestación contra el gobierno actual de Nicolás Maduro, en la que murieron 4 personas, decenas resultaron heridas y hay cientos de detenidos, además de algunos desaparecidos. La miré y dije en automático "No creas en todo lo que se dice". Se fue.

Tardé un minuto en buscarla; la encontré llorando y sus palabras bajitas -"tengo miedo" - me dieron una cachetada. Me di cuenta, que muchas veces damos por sentado que nuestros hijos saben lo que sucede alrededor, que no son tontos, y "se dan cuenta". Me di cuenta que muchas veces subestimamos lo que pueda estar pasando por la mente y las emociones de los más chicos de casa, y no los tomamos en cuenta para las conversaciones "de adultos". Me di cuenta que no hablarle de frente a mi hija con suficiente claridad sobre mi pensamiento político, había sido un error. Así que me dispuse seriamente a hablar sobre lo que sucede y porque, a donde puede llegar, qué esperar, y a responder sus preguntas desde mi humilde punto de vista.

Me descubrí entonces por primera vez hablando de lo que verdaderamente pienso acerca de lo que estamos viviendo y que aquí les comparto en forma de una carta imaginaria que tuve la oportunidad de entregar con mi palabra, y si ustedes tienen hijos espero puedan hablar con ellos también.

"Querida hija;

Yo protesté y marché mucho, la última vez, tu tenías 5 años. Eras muy chiquita para entender lo que estaba pasando.  Lo único que sé es que ese día, cuando veía a la gente corriendo en dirección contraria sin entender porque, escuchar gritos, y con ojos irritados por las lacrimógenas ver a una persona caer de un balazo a una cuadra de donde yo estaba, me pregunté ... "¿Qué carajos hago yo aquí?". Pensé en ti, en casa, chiquita, jugando con la nana porque yo le ordené que no vieran televisión. Pensé qué pasaría si yo no llegaba, que iba a ser de ti, y si valdría la pena seguir adelante. Pensé en mi mamá, en el dolor que le causaría. Porque la verdad era que yo no sabía qué ibamos a conseguir con esa protesta si llegaba al final. Cómo salí de ahí es otro cuento, pero me fuí directo a casa, y al llegar te abracé como nunca y juré que por nada del mundo arriesgaría mi vida de esa manera, no hasta que tu no te pudieras valer por ti misma. Empecé entonces a protestar y estar activa políticamente de otras formas, dejé la calle.

Ya estás grande y puedes entender que los jóvenes históricamente han sido los generadores de cambio, la masa que mueve los pensamientos y las ideas, la fuerza que acciona soluciones hacia las injusticias y violaciones en nuestra sociedad. No lo digo yo, lo dice la historia. Y eso es lo que hacen los estudiantes de Venezuela hoy, sólo que cuando se hace con tan pocas herramientas y con desorganización se convierten en carne de cañón y en víctimas de esa energía incontenible que los mueve muchas veces sin analizarlo todo. Siempre hay un grupo que puede perder el control. La obstinación, la indignación, la impotencia, muchas veces nos mueve y sólo con eso creemos que podemos cambiar al mundo. Pero lamentablemente no es así, hace falta organización, claridad de hacia donde nos lleva todo esto, un plan, un objetivo preciso. 

Lo que pasó ayer es que hubo un río revuelto de confusiones donde el pescador más ambicioso, que es el gobierno, quiso sacar ganancias; una juventud enhardecida y exaltada, indignada, armada con la palabra y convencida de ser invencible, frente a grupos armados por el propio gobierno y una policía preparada para matar, que arremetió contra ellos solo porque si, o porque cada quien cree estar del lado bueno de la historia.  El resultado no podía ser otro que terror, confusión y muerte.

Lo que pasó ayer es que se inició de nuevo un camino parecido al que ya hemos recorrido, que nos llevo a fortalecer aún más al Chavismo de aquel momento y a convertir a Hugo Chávez en un mártir, por una suma interminable de errores, camino que espero sea rescatado de seguir el mismo guión, por el bien de todos, y que se convierta verdaderamente en disidencia y resistencia con inteligencia, en vez de en protesta de tira piedras y ambición de poder. 

Lo que pasó ayer es que una parte de los que estamos molestos, cansados y queremos un cambio dieron un paso adelante, bastante acelerado, sin medida de consecuencias, ni claridad y hasta con cierto nivel de inocencia que les hizo pensar que el gobierno no sería capaz de violentarlos, o quizás si, pero nunca lo sabremos. Y pasó que ahora frenar se hace complicado, y vale la pena pensar como maniobrar entre tanto obstáculo un vehículo tan pesado.

Lo que espero haya pasado ayer es que muchos, no sólo los opositores que ya están convencidos,  sino aquellos que votaron por este gobierno abran los ojos  y vean que estamos en una dictadura disfrazada de democracia, sin derechos, sin garantías de ningún tipo, sin ley, sin independencia de poderes, sin libertad de expresión, con un presidente todopoderoso que ordena a diestra y siniestra en contra de las leyes y los derechos existentes, haciendo su propia ley, y que hoy son más esclavos de que alguna vez pensaron; que por fin entiendan que el hecho de que haya elecciones no es lo único que hace a un gobierno democrático. Es la única manera de que las muertes tengan algún sentido.

Lo que espero que a partir de hoy pase es que ya no se hable de oposición y oficialismo, sino de DISIDENCIA, de hombres y mujeres que no estamos de acuerdo con el orden impuesto en el que se pretende que vivamos con un disfraz absurdo y hasta infantil de socialismo. 

Lo que espero que a partir de hoy pase es que todos tengamos la esperanza de que no sigan pasando días como el de ayer, y que recuperemos la calma, más no la pasividad, que siga la protesta pacífica, con sentido, con objetivo, que tengamos claros hacia donde vamos y que no callemos más. 

Lo que pasará mañana, es que vas a empezar a estudiar en la universidad y comenzarás a compartir con otras ideas, otros principios, a entender, a ver las cosas con otro cristal de madurez, y quizás más temprano que tarde también estés tu allí, en la calle, protestando y gritando la consigna de estudiante. Pasará que no podré hacer más sino pedirte que te cuides, darte mi bendición y esperar con mucha esperanza a que regreses con bien a casa, como yo regresé aquel 11 de abril a abrazarte.

No vienen tiempos mejores de inmediato, pero estaremos juntas. Te quiero mucho. Mamá."











¡Un felijaño pa' ti!

martes, enero 07, 2014


A estas alturas ya estamos todos seguros que empezó un nuevo año ¿verdad que si?.

Llámelo como usted quiera: un nuevo ciclo, una página en blanco, una nueva vuelta al sol, un lienzo para crear y cualquier expresión comeflor que se le ocurra. La verdad es que se trata solo de un asunto cronológico, una cuestión "gregoriana" a la que solemos asignarle características más románticas que de costumbre, hacemos promesas, pedimos perdón y de alguna manera realmente nos convencemos de que ese "pasar de página" es una marca, un punto de no retorno, un nudo en el guión que cambiará el curso de los acontecimientos mágicamente. El 31 de diciembre de cada año todos sufrimos del mal común de la locura: "pretender resultados distintos haciendo exactamente lo mismo" según frase atribuida al brillante Einstein.

No sé en otras latitudes, pero estoy convencida que para el venezolano esa sensación de renovación, nuevo comienzo, mea culpa, pa' lante es pa' lla',  duró un máximo de 24 horas, contando el 1ero de enero que nos manejó adormecidos por la resaca de la fiesta de fin de año. Los pesimistas - como yo - no tardamos mucho en lanzar comentarios sarcásticos sobre la realidad:  no ha cambiado nada, los problemas siguen ahí y nosotros contemplando desde la comodidad de nuestro smartphone.  Los optimistas - conozco algunos - callaban, esperando la primera decepción o algún milagrito del santo de su devoción, la mayor parte metidos en una burbuja de sueños.  No pasó mucho rato antes de que los lugares comunes que nos acometen comenzaran a despertar de su sueño navideño y nos empezaran a recordar que Venezuela es la misma, y será la misma por una sola razón: los venezolanos somos los mismos.

En solo una semana de año hemos demostrado con mérito lo que somos desde hace mucho rato: el país del revés, del absurdo, en donde se vive una especie de momento eufórico donde el lema "agarre el que pueda" prela por delante de cualquier escrúpulo y por supuesto "el último que apague la luz" está a la orden del día; el país en donde la corrupción que es tan vieja como la política misma está en todas partes, incluida la casa de tu "mejor amigo"; el país en donde la Ley que más se cumple a cabalidad es la del más vivo y el valor moral más atesorado es el de ser pendejo; el país con la devaluación moral más galopante en donde lo único que importa es la devaluación económica; el país partido en dos y con un futuro incierto; el país donde el odio y el resentimiento político y social está por encima de cualquier cosa y nos lleva a catalogar, etiquetar e incluso odiar a personas solo por su tendencia política; el país del hablar y no hacer, de criticar y no solucionar, de quejarse y no actuar, de insultar y no dialogar; el país del "raspa-cupo", el "moja-mano", el "guarda-puesto", el "enchufao'", el "maleteo", el "lechugueo", la "bomba-de-humo" y demás adjetivos jocosos para las cosas más bajas que por comunes son aceptadas. No creo que valga la pena seguir nombrando lo que somos, lo tenemos bastante claro. Nuestros paisajes y la belleza tropical de nuestro país no tiene la culpa, no vengan ahora a catalogarme de nube negra que no ve el vaso medio lleno. ¡A joder!

De cuando en cuando se nos despierta la consciencia, y hoy es uno de esos momentos para mi: cuando te das cuenta que el problema económico no es no tener dinero para comprar comida sino que encuentres comida, cuando lees en las noticias que asesinaron a un amigo o conocido de la manera más absurda y la impotencia te paraliza, cuando el hampa toca a tu puerta y destruye sueños forjados en años de trabajo duro, cuando eres víctima de una estafa o una traición de alguien cercano por haber caído en el juego de la corrupción y pierdes a un amigo, en fin, cuando algo hace que explote por un momento la burbuja de protección y mutismo en la que decidimos meternos mientras pasa toda esta catástrofe natural.

Pero ya se me pasará, como todo, y volveré a mi bunker de sueños posibles, del cual saldré de vez en cuando a escribir aquí alguna babosada, por la que me criticarán muy seguramente. Por lo pronto voy al espejo y evaluar si sigo siendo la misma.

¡Un felijaño pa' ti pues!

Confesión adelantada (40+3)

sábado, noviembre 23, 2013

La próxima semana cumplo años. Ese día (27/11), ahora bautizado como el Día de los Pendejos por mi, por razones que mis más allegados conocen, estaré bastante desconectada, en un exilio casi autoimpuesto quizás por malcriadez, quizás por necesidad o necedad, vaya usted a saber y que varios cómplices me ayudaron a materializar. Los que me conocen saben que mi cumpleaños tiende a ser una pequeña catástrofe personal, que tiendo a exagerar, por supuesto, como buena sagitariana que siempre quiere ser el centro de atención. 

Y como rito personal, como cada año,  hago mi lista de confesiones, como para librarme de algún pecado, si es que eso es posible y necesario a estas alturas. Son sólo una serie de palabras tontas lanzadas al azar que publico hoy para no arrepentirme luego. 

Quizás el próximo miércoles vean una Fe de errata, quizás. O no. 



#YoConfieso - A propósito de mis próximos 40+3

Que los 40 no han sido fáciles de transitar, son como la adolescencia de la adultez.
Que 3 años han pasado lentamente.
Que un año es muchísimo tiempo, cuando hay espera.
Que el teflón se ha desgastado y por las rendijas todo se pega.
Que esta vez me descuidé y me traicioné, varias veces. 
Que a falta de conspiración del universo, desespero. Trato de conspirar yo, y no funciona igual. 
Que he hablado de más y tenía tiempo que no pasaba.
Que ignorar es pasajero.
Que me descuidé y el miedo se convirtió en terror.
Que caí en el error de añorar aquello que no he vivido.
Que perdí el control, por primera vez.
Que tanta sinceridad abruma.
Que sigo viviendo en poesía, adolescente al fin. 
Que no me importa seguir siendo adolescente. 
Que no creo en amores cobardes, pero los justifico como instinto de supervivencia.
Que me atrevo, pero solo por eso las cosas no pasan. 
Que me equivoco, y estoy harta de pedir perdón.
Que extraño a una sola persona.
Que todos los días lloro.
Que todos los días río.
Que tener el mismo pensamiento cada mañana puede resultar lindo y aburrido. 
Que el asunto social me supera, y siempre será así.
Que he pensado en no despertar. 
Que he pensado en nunca más dormir. 
Que aquel caballero tenía una gran armadura, impenetrable. 
Que ahora sé que quien te hace reír, también puede hacerte llorar.
Que ya me acostumbré a comer sola, pero sigue sin gustarme.
Que odio mi humor en solitario. 
Que por cada cosa que idealizo, otra me decepciona.
Que los viajes están pospuestos. 
Que dejé de preguntar, porque no quiero saber algunas respuestas.
Que seguiré dando sin esperar, y que aquel consejo de siempre esperar algo era un fraude.
Que desde hace rato el ego es mi mejor amigo, me tomó un café con el cada mañana y me cuenta de sus víctimas.
Que soy muy pendeja, y a mucha honra. 
Que he tratado de conjugar varios verbos pendientes, pero algunos necesitan compañía.
Que boté las agendas, y ando perdida. 
Que sigo siendo impulsiva, en rehabilitación con varias recaídas. 
Que mi insomnio tuvo buena compañía, y claudicó. 
Que me gusta mantener la mente ocupada para no pensar. 
Que soy adicta al amor. 
Que soy muy independiente, pero dependo de mi adicción. 
Que sigo sin tomar, pero tengo varios vinos pendientes.
Que tengo una larga lista de cosas por hacer que nunca miro para satisfacer. 
Que aprendí que cuidarme es quererme.
Que estoy segura que pronto no estarás.
Que ya no te encuentro.
Que los recuerdos llaman a la puerta y me hago la loca.
Que decidí cerrar varias puertas, pero miro por las ventanas.
Que ya no me preocupa la mala memoria, me burlo de ella. 
Que odio necesitarte.
Que soy feliz con poco y eso es difícil de entender. 
Que el próximo miércoles leeré esto y seguramente cambiará. Veamos. 
 

Lo sexual también es político...

domingo, junio 30, 2013

... o la política es sexual, como lo desplegaba el cartel del movimiento "Barricada" que se declaran independientes y sin tapujos hablan de la verdad: "que ninguna de las fuerzas políticas de Venezuela tiene un programa real para combatir la discriminación, violencia material y simbólica, opresión diaria e incluso crimenes de odio que se cometen a diario en el país contra miembros de la comunidad LGBTI" tal y como dice el panfleto que hoy repartían en la Marcha por el Orgullo Gay en Caracas.

Muchos piensan que esta marcha es sólo un despliegue de colorido, belleza, alegría y libertad sólo porque si, porque es un día para que "las locas" - como escuché a un transeúnte - salgan a la calle y las aplaudan. Pero lejos está de ser así. Lo cierto es que estas marchas se realizan - en todo el mundo - para manifestar el deseo de vivir la sexualidad en libertad y por la obtención de iguales derechos que la comunidad heterosexual, reclamar contra la discriminación y decirle al mundo que tener una preferencia sexual o de género diferente no es un pecado.

Y también es un evento bastante político. Camiones de sonido que repetían constantemente un discurso del Presidente Maduro en donde decía que no debe discriminarse a la población por su gusto sexual y que si Capriles es homosexual el no tiene problema, la reconocida Tamara Adrian apoyada por el partido Voluntad Popular y los independientes con pancartas y panfletos que hablan sobre desligarse de oficialismo y oposición para crear un frente único para la lucha por los derechos de la comunidad LGTBI.

Yo fui, de nuevo, para ser testigo, y esta vez llevé a mi hija de 16 años, que me pidió ir por primera vez siendo que es una defensora incansable de la libertad de orientación sexual de los adolescentes y quería involucrarse con esta experiencia. Llegó llena de energía, contenta, pensando que todo es posible y más resteada que nunca con defender a todo aquel que sea discriminado por su orientación sexual o de género. Por eso y muchas cosas más siempre ella será la persona a quien más admiro en el mundo.

Aquí les comparto parte de las imágenes que hice en digital, las demás se las comparto cuando vaya al laboratorio y revele el rollito en blanco y negro que invertí en esta experiencia. Espero las disfruten y pasen la voz para la defensa de los derechos LGBTI!













Matar un tigre o matar la profesión

jueves, mayo 09, 2013


Dice la leyenda, que la frase "matar un tigre" viene de un venezolano a quien hace muchos años, el patrón de la finca le ordenó un trabajito "rápido y sencillo", y que se lo pagaría totalmente aparte de su sueldo como empleado regular. Tal trabajo era cazar un tigre y traérselo, así que luego de cumplir la órden, le contó a un compañero “Hoy maté un tigrito, fue dinero fácil y rápido“, y así se quedó, por los siglos de los siglos. - Fuente Blog Chocozuela (El Arte de Matar Tigres)

La verdad es que si lo pienso seriamente, matar un tigre no debe ser nada sencillo, al menos para mi que jamás me atrevería a hacer algo que no domino, no conozco y en lo cual no tengo experiencia. Pero lo cierto es que, en el tiempo, se convirtió esta expresión en sinónimo de realizar una actividad rápida, no fija, a clientes poco exigentes y casi siempre por un valor mucho menor a aquel que cobraría cualquier otro con mayor experiencia.

Analizando su origen y uso actual, comprendo perfectamente porque esa peculiar expresión del más venezolano abolengo en la boca de un estudiante de fotografía y referida a un trabajo fotográfico que acaba de realizar me genera cierto tic nervioso en la ceja izquierda. Quisiera antes que nada decir que hay personas muy talentosas y buenos fotógrafos pero que todavía no han adquirido experiencia profesional, por lo que realizar un trabajo de esta naturaleza realmente es una osadía. Aclaro también, que si usted domina el oficio de la fotografía y tiene experiencia comprobable, tiene cierta licencia de mata-tigre que no puedo criticar.

Aquí entonces las 5 frases/excusas que más he escuchado, y las respuestas que he dado, cuando algún alumno me cuenta sobre su hazaña de matar tigres, o cuando lo escucho por los pasillos y me meto en la conversación:

1) "Me pidieron el favor y me dió pena negarme" - la verdad es increíble todo lo que puede hacer un venezolano para ahorrarse unos reales. Pedir un favor es de las costumbres más venezolanas que existe y siempre viene acompañado de un halago del estilo "Chamo tus fotos son arrechísimas, de pana y todo deberías hacerme las fotos del bautizo de mi chamo".  Zas! Te tocaron el ego. Y aclaro que la expresión "De pana y todo" significa "no me cobres o te doy una vainita ahí". Acto seguido ¿cómo negarse?. Entonces te embarcas en esa aventura. La verdad es que responsablemente debes preguntarte: ¿estoy preparado para asumir la responsabilidad que implica hacer las fotos de un evento tan importante en la vida de esta familia?. Ahí lo dejo a tu conciencia. La consecuencia de no hacerse esa pregunta es un cliente que se salió con la suya, que no pagó por un trabajo que tiene valor, y que le va a decir a todos sus amigos que se busque a un pana para hacerse las fotos y que no pague por eso. Que bonito ¿verdad?.

2) "Lo quise hacer para practicar" - ¡que terrible! Un cliente no puede ser un conejillo de indias con el cual puedas permitirte practicar y sobre todo equivocarte.  Hay muchas maneras, y menos arriesgadas de practicar y comenzar a adquirir experiencia. La principal y la que muy pocos fotógrafos buscan es la de convertirse en asistente de algún fotógrafo que realice el tipo de fotografía que deseas desarrollar. Ser asistente provee muchas maneras de aprender y practicar y con el tiempo vas a ir creciendo y adquiriendo mayores responsabilidades hasta tomar la cámara en algunos eventos. También puedes practicar a través de cursos y talleres especializados - si ya has alcanzado mayores niveles - en donde el ambiente es controlado y está permitido equivocarse, justamente para aprender. Con amigos y familiares puedes hacer sesiones de fotos para practicar, ellos lo disfritarán y pagarás tus novatadas sin mayor riesgo, en las escuelas de fotografía puedes alquilar estudio equipado a precios especiales si eres estudiante, aprovecha esta opción, únete a otros compañeros de estudio y pagan entre todos el uso del espacio para practicar libremente. Como ves, hay maneras, no aceptes "matar un tigre" sólo para practicar.

3) "No sabía que hacer y puse la cámara en automático y resolví todo"- lamento decirte que si esta fue la manera de resolver un trabajo profesional estás pisando el terreno de la mediocridad. No porque poner la cámara en automático sea un pecado mortal - que no me lea mi maestro - sino porque confiar a la cámara las decisiones de la fotografía realmente no va a solucionar el asunto más importante que es la visión, la manera de mirar, el enfoque que le des a la fotografía y el manejo de la luz, y parte de eso se consigue tomando decisiones diferentes a las que tomaría la cámara en modo automático. Si estás en etapa de formación justamente estás empezando a caminar por ese sendero del entendimiento de tu propio lenguaje, de resto lo único que harás es repetir las imágenes que has visto en diferentes páginas web de otros fotógrafos sin aportar tu toque personal, además de matar el ambiente de la foto con el flash incorporado a la cámara que se dispara constantemente en condiciones bajas de luz cuando estás en modo automático.  En conclusión empezarás a ser uno más del lote, con fotografías por debajo del promedio, algo poco deseable. 

4) "Creo que la mejor manera de aprender es equivocarse" - puede ser, pero también es la más difícil, la más lenta y, si se trata de un trabajo profesional,  la que trae consecuencias para otros y afecta tu reputación. Cuando una persona contrata a un fotógrafo para que inmortalice un momento importante de su vida, o una empresa lo hace para crear una campaña de su producto, espera el mejor resultado y está invirtiendo dinero y tiempo. Son ocasiones que no se van a repetir, son producciones que requieren de mucha inversión para volverlas a hacer. Es bastante egoísta pensar que puedes equivocarte sin que eso traiga consecuencias. De nuevo hay otras maneras de practicar y equivocarte, como lo comenté en el punto 2)

5)  "Creo que esta es la mejor manera de empezar, sino jamás me voy a llegar a ser fotógrafo profesional" - falso de toda falsedad. La mejor manera de empezar, si quieres dedicarte a la fotografía como profesión u oficio, es estudiar y ser asistente de fotógrafo. El papel del asistente es súper importante, no solo para el fotógrafo sino para ti como formación. Empezando de este modo vas a poder aprender y observar como se mueve todo en el mundo de la fotografía profesional, asuntos que difícilmente se aprenden en un aula. En el aula aprenderás sobre técnicas y como desarrollar tu propia visión y lenguaje, sobre la historia de la fotografía y diferentes géneros, incluso podrás ver algo de teoría acerca de como se mueve el negocio del fotógrafo profesional, pero nunca es igual como estar involucrado. El asistente termina convirtiéndose en la mano derecha del fotógrafo y éste se convierte en tu tutor, tu serás la persona en quien más confía, e incluso con el tiempo puede llegar a darte trabajos sencillos para que realices bajo su supervisión. Así poco a poco vas adquiriendo conocimiento y experiencia hasta que llegue el momento en el que te sientas más seguro para formar a otros e iniciarte como fotógrafo profesional con un mejor aval, incluso con una buena recomendación. Para ser asistente, además de tener una buena disposición y buen humor, debes ser honesto, respetuoso, fiel, humilde, colaborador y muy importante, siempre mantener una buena actitud. Por ejemplo, no es bueno ver a un asistente haciendo contactos con modelos, estilistas, peluqueros y el cliente directamente, sacándole teléfonos u ofreciendo sus servicios directamente pasando por encima del fotógrafo para quien trabaja, ten cuidado con este tipo de acciones, esto te va a costar el trabajo y jamás te van a recomendar. El asistente se comunica sólo con el fotógrafo y este lo involucra en las actividades que considera puede realizar de acuerdo a su experiencia, poco a poco te ganas su confianza y comenzarás a crecer.

Como ven, hay muchas maneras de justificar el "matar un tigre" fotográfico sin tener experiencia suficiente, pero eso no implica que debas hacerlo. Debes considerar que, además del daño que te estás haciendo a ti mismo, también estás haciendo un daño importante al mercado en el cual deseas desempeñarte, ya que estás mal educando a los clientes a precios por debajo de los promedios regulares para los trabajos, y a no exigir la calidad adecuada para el resultado por la excusa de que "no tienes experiencia". En conclusión estás destruyendo tu propia clientela y la de tus futuros colegas. Y para ti, y en el peor de los casos, si algo sale mal, te sentirás apenado y habrás adquirido gratuitamente tu primera raya en el mundo de la fotografía. Lo peor que actualmente sucede con el mercado de la fotografía es que muchos clientes, sobre todo personas comunes,  son conformistas y muy poco exigentes, no conocen mucho y aceptan cualquier trabajo como válido sin pensar en la calidad, o por el contrario, no quieren pagar el verdadero trabajo de alta calidad, todo esto por estar acostumbrados a trabajar con "mata tigres" que le han venido cobrando muy barato y entregando un trabajo promedio. 

Entonces, mi conclusión es que si matas un tigre realmente te estás matando a ti y a la manada entera, afectando a tus futuros colegas y al mercado. Edúcate y considera que la paciencia es importante para formarte como debe ser, desde asistente y hasta fotógrafo profesional. Dile NO al "matatigrismo".

NOTA: ningún tigre fue maltratado en la elaboración de este post.


Frase de Eduardo Fierro

Sobre la reconciliación [historia personal]

viernes, abril 19, 2013



He repasado varias veces esa conversación. La que tuve - vía virtual - con alguien que considero un verdadero revolucionario, "comunista, necio, rebelde y apasionado" como el mismo se definió, lo cual avalo. Él está lejos, por obligación más que por convicción, o al menos es esa mi interpretación, aunque a veces se acerca. Nuestra historia es larga, pero eso no viene al caso, el punto es que es alguien a quien admiro y respeto por sus convicciones humanas y políticas, alguien a quien conocí cuando militaba, con un inmenso sentido de la justicia y que por razones de todo tipo tuvo que desaparecer un buen rato. Recuerdo que me llamaba "compañera" y que una sola vez me contó la historia de su padre, momento en el que entendí que - como pocos - él tiene razones más que válidas, además de su manera de pensar, para creer y trabajar por un cambio social y político para Venezuela y Latinoamérica, ahora no desde la clandestinidad, sino desde los espacios de enseñanza.

En fin, él no lo sabe - y se enterará al leer esto - pero fue quien despertó mi ser político, aún perteneciendo a mundos completamente diferentes. Comencé a cuestionar mi apatía política, a leer, a entender, a conocer la historia, a formar mi propio criterio, no fanático, ni radical, más bien una mezcla que terminó siendo de izquierda liberal - que no comunista - pro derechos humanos, pacifista, creyente del capital humano y de la libertad social y económica.  Nos reencontramos cuando ya estabamos resteados cada uno de nosotros en sus convicciones, hacía un tiempo habíamos dejamos de hablar de política justo cuando dejó de ser resistencia y se reconoció del lado pro-gobierno Chavista y yo me declaré opositora. Una sola vez le hablé directamente sobre mi oposición, sobre las cosas con las cuales no podía de ninguna manera comulgar con el, para entonces, presidente Hugo Chávez. Lo hice con rabia, con la rabia hija de la impotencia, desde la madre que no puede mirar un futuro para su hija en su país. Hacía frío, él comía un gran plato en la cena, yo no tenía hambre. El calló, comió y solo atinó a decir "estás resteada Arlette Montilla", sin más. La siguiente vez que nos vimos me parecía fatuo, vacío y un tanto estúpido que nos siguiéramos hablando como si nada pasara, obviando por completo lo que sucedía en el país; se lo dije, ahí dejamos de hablarnos, sin decretarlo, sólo pasó.

Ha pasado el tiempo. La maravilla de las redes sociales me permitió "verlo" de nuevo y su reacción ante lo que sucede políticamente en Venezuela tras las últimas elecciones. No se si odiar o amar el virtualismo que me llevó a ver como este hombre, admirado como he dicho, se reconoció públicamente a la orden de Nicolás Maduro como jefe, en espera de su mando. Confieso que rompí el silencio, que la rabia y el dolor me invadió, confieso que sentí que era lo último que podía pasar, confieso que a raíz de esa declaración me di cuenta que todo estaba realmente muy mal, confieso que lo ataqué, que si lo hubiese tenido enfrente lo hubiese cacheteado.  No lo pude evitar y no me arrepiento, porque producto de esas reacciones derivó la conversa.

Luego de escupir todo lo que pensaba sobre Nicolás Maduro y su poco mérito y competencia para que fuese considero por él como "jefe", hablando desde el dolor, no lo niego, y después de que él - desconociéndome totalmente - me soltara que estaba yo "a la espera de la vuelta de una democracia burguesa", vino de nuevo el silencio. Me sentí ofendida, insultada en mi inteligencia. Siguieron las disculpas. Me di cuenta de lo lejos que hemos llegado, de como muchas veces no vale ni el cariño, ni el amor, cuando de política se trata, que es romántico y hasta irresponsable, a estas alturas pensar en reconciliación. Y aquí va lo último que recuerdo de esa conversación, que me da vueltas y vueltas en la cabeza, palabras más, palabras menos porque también de la rabia borré el chat:

"Convengamos que soy comunista y que esta revolución dista mucho de ser la revolución bolchevique por la que luché, por la que lucho. Convengamos también que no puedo ponerle un nombre a tu postura pero dista mucho de las mía, que nuestros mundos son muy distintos, que nunca podré pertenecer al tuyo, ni tu al mío, que nuestras convicciones son opuestas a nuestras ilusiones y a lo que soñamos. Convengamos que somos tu y yo una muestra de lo que es el país.  Al final aquí todo se va negociar y tu y yo seguiremos igual."

Ahí me quedé, pasmada, por un rato. Con la realidad estampada en la cara. Con esa verdad incólume atravesada. Porque así es, así es.

¿A donde vamos a llegar? ¿Cómo termina esto? Nada sé. Sólo que sé que sigo resistiendo, que creo en la verdad, que la verdad se sabrá y que hay que tener paciencia.

Cuando me reencuentre con mi amigo, les cuento. 




Por la calle del medio: SOY RESISTENCIA

lunes, abril 15, 2013



Mapa de Venezuela

No soy analista político, ni de cerca, ni de lejos. Soy una ciudadana común que no da cátedras de asuntos que vive como cotidianos, porque las cátedras se me convierten en pura retórica y de tanto repetirlas hasta te las crees. No soy burguesa, oligarca, escuálida, capitalista, fascista. Soy venezolana.

Un buen amigo,  un revolucionario de verdad,  a quien ayer leí, con dolor, ponerse a la orden de este "líder" impuesto, también me dijo hace poco que era una lástima que la política abarcara todo en Venezuela.  Pero, me disculpan, y aquí me quito lo comeflor, ¡tiene que ser así! y negarlo es vivir en una burbuja aislada y fantasiosa, porque las decisiones políticas son las que nos han llevado a una situación en donde no podemos vivir sin tener que lidiar día a día con la pérdida de la calidad de nuestra cotidianidad que tiene sólo un responsable: los gobernantes y la sociedad política. Así que somos seres políticos, y si no lo aceptas, estás del lado de los que permiten que las injusticias ocurran impunemente, del lado de los que se conforman.

Ayer de nuevo metí el dedo, lo metieron también muchos venezolanos, en unas elecciones sobrevenidas, con una oposición motivada pero con muchas cosas en contra, empezando por la manipulación del gobierno desde la emocionalidad y el luto por el difunto líder, la concentración y abuso de poder, el control absoluto de las instituciones, las amenazas, el discurso de odio, el manejo de los recursos económicos a conveniencia, y pare de contar. Con un escenario así, igual la oposición se volcó a la calle no sólo a votar, sino a defender su voto.

Yo voté de nuevo, y sabía lo que vendría, lo que estamos viviendo hoy, no porque sea pitonisa, sino porque era lógico pensar que este gobierno no aceptaría fácilmente la pérdida de terreno, el fracaso de su discurso divisionista; muchos me llamaron pesimista, otros no me lo dijeron pero lo pensaron, los mismos que se ahogaron en triunfalismos y los primeros que dijeron anoche, al conocer los resultados "oficiales", "se acabó esta mierda, me voy del país" y cosas por el estilo. No reconozco que haya ganado el oficialismo, como oposición me uno al "BASTA" de tanto abuso, vamos a contarnos uno a uno y hablar con la verdad. Y ahora debemos enfrentar todos los obstáculos que eso supone, porque no será fácil, nos querrán callar, interpretarán la ley como les de la gana, con un Tribunal Supremo de Justicia comprado y en contra, impugnar será una tarea titánica. Pero será. El que se cansa, pierde, como dicen por ahí.

Hoy soy ganadora, me levanto y salgo a trabajar con la cara en alto, segura de que falta un camino largo y bien duro por recorrer, del cual pretendo ser parte activa y no solo observadora.  Seguiré cuidándome, cuidando a mi familia. Estoy clara de cual es la mitad a la que pertenezco, estoy clara que no habrá conciliación posible en mucho tiempo y que habrá más odio de los más radicales de lado y lado. Estoy clara que empezó el principio del fin de muchas cosas con las que no estoy de acuerdo. Estoy clara que los profetas del desastre estorban, sobran, pueden quedarse en su casa porque no los voy a ver ni escuchar. Soy realista, sé lo que viene y estoy dispuesta a vivirlo, a afrontarlo, a vivir lo que sea necesario vivir para empezar a construir otro futuro. Sigo trabajando por mi hija, que tampoco entregará su futuro sin luchar.

Yo voy por la calle del medio, no callo, no olvido, no me rindo, no me deprimo, me involucro, actúo y no tengo que demostrar nada a nadie. Ahora más que nunca ¡SOY RESISTENCIA! y digo con orgullo que soy, como dice Desorden Público, "REBELDE POR SIEMPRE, REBELDE HASTA LA MUERTE".

Bolívar siempre es testigo

domingo, abril 07, 2013

Texto y fotos por Arlette Montilla

Duele decirlo, pero los venezolanos ya estamos acostumbrados a andar con el corazón en la boca. Hablar de elecciones para mi es algo tan natural como hablar de los asesinatos de cada fin de semana, y ambas cosas me dejan el mismo sabor amargo desde hace más de 14 años. Recuerdo haber llorado cuando Hugo Rafael ganó por primera vez y se montó en la presidencia, que no dejó hasta su muerte, tal y como sentenció desde muy temprano. Siempre tuve un corazón izquierdoso, quizás por ese pedazo de alma revolucionaria que llevo por dentro, pero algo me decía que ese discurso del ex golpista derivaría en un arroz con mango sin relación alguna con mis creencias, por eso nunca voté por él. Mi hija ya había nacido y yo era bastante grandecita como para entender que lo que vendría hacia adelante no sería nada fácil. Y lo que vino ya es historia.

Av. Bolívar de Caracas; en el fondo construcción de edificios Misión Vivienda.

El próximo domingo nos toca volver a decidir, en una sobrevenida elección, que es como la última gota de esperanza para muchos, y quizás otro trago amargo necesario para mi. No soy pesimista, soy realista. Iré a votar, y votaré por la opción opositora,  aunque muchas cosas me dicen que esta batalla no será la que marque el tan ansiado cambio que muchos esperamos, incluso aunque no pierda mi voto. Ojalá eso lo tenga claro todo el que vote por un cambio. Porque es tanto el daño que se ha causado hasta ahora, en varios aspectos, que la recuperación será difícil de ver a corto o mediano plazo, y el camino será muy rudo.  Pero a pesar de toda esa lluvia de realidad que me echo encima, en el marco de una cortísima campaña electoral de 10 días, hoy me fui a la calle a ver de cerca las caras de quienes, como yo, apoyan el cambio de gobierno, en la tradicional concentración que se realiza en la Avenida Bolívar de Caracas, y que se ha convertido en algo así como un termómetro electoral que regularmente levanta el ánimo de ir a votar y de verdad funciona.  Algo que me alegró fue haber ido con mis dos amigos Eleazar y Arianna, ambos más claros que el agua de manantial, bien poco románticos y por encima de todo, muy optimistas, sin olvidar la realidad. Hacerlo con ellos me permitió observar con calma y concluir, sin tener que lidiar de manera cercana con las euforias, gritos y pasiones de los más fanáticos.

Un grupo de simpatizantes de Henrique Capriles baila bajo una enorme bandera de Venezuela en la Av. Bolívar, Caracas.
Y así vi como la Avenida Bolívar y sus adyacencias se fue llenando hasta más no poder, como se hizo corto el espacio para todo el que quería estar allí, representando a su país bajo el lema "Venezuela Somos Todos", como la concentración "creció pa' rriba" como escuché decir cuando fue tomado un edificio en construcción de la Misión Vivienda y se llenó hasta el tope de cientos de opositores en una manera muy particular de "invadir" temporalmente nuevos espacios. Plantarnos en un lugar fijo, bajo la "protección" de un taratín de llaveros, en una especie de trinchera improvisada,  fue un ejercicio interesante, porque durante hora y media me pasó, literalmente, toda Venezuela por delante: todas las clases sociales, todas las razas, todas las edades, todas las culturas, todos los géneros, todas las preferencias sexuales, toda Venezuela. TODA VENEZUELA. Entonces el slogan "Venezuela somos Todos" no se me hizo parte de una estrategia de propaganda electoral, se me hizo realidad.

Un grupo de opositores toma una construcción de la Misión Vivienda para ver mejor al candidato presidencial Henrique Capriles.

Esa observación acusiosa de ojos brillantes y esperanzados, de pieles tostadas y pálidas, de la euforia y la calma, de familias enteras y de personas solitarias, de niños que no se quejaban por el calor o la sed y adultos a punto de desmayo, de ancianas con andaderas y jóvenes enérgicos de caras pintadas, entonces me reafirmó que ese discurso de división, ese que dice que el pueblo apoya al gobierno y la burguesía apoya a la oposición, que los pobres son de izquierda y los ricos de derecha, que el rojo es socialista y el azul es capitalista, que estamos partidos en dos, que tener diferentes orígenes e ideologías es razón suficiente para no estar juntos, puede llegar a su fin. No se cuando será, pero será. No creo que me alcance la vida para vivir ese cambio y espero equivocarme. Pero de una sola cosa sí estoy segura, y es que hoy, Bolívar fue testigo de una Venezuela posible.

Lo dejo a tu consciencia: VOTA! 


Concentración a favor de Henrique Capriles, en el fondo las Torres de El Silencio al final de la Av. Bolívar, Caracas.

Tras un puesto de venta de franelas alusivas a la campaña Caprilista, dos personas caminan alejándose de la concentración.
Un niño con un peinado "mohicano" con los colores de la bandera de Venezuela sonríe sobre los hombros de su madre.

Fotos del candidato Henrique Capriles, en portaretratos en una venta de memorabilia en la concentración de la Av. Bolívar, Caracas.

Humor alusivo al candidato oficialista Nicolás Maduro, a razón de la canción compuesta por el internacional Willie Colón y  con letra del venezolano Rolando Padilla llamada "Mentiras Frescas".
Venta de llaveros con fotos del candidato Capriles en la Av.Bolívar Caracas. Nuestra trinchera.

Un helicóptero sin identificación sobrevuela a baja altura la concentración haciendo tomas aéreas, mientras la gente levanta banderas y saluda.

Franelas con el slogan "Venezuela Somos Todos" de la campaña Caprilista. En el fondo, el edificio de la nueva Galería de Arte Nacional.
Arianna Arteaga Quintero, amiga del alma, baila y sostiene con su alegría a la gran bandera de Venezuela.

 

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